Programa PET celebra a los 34 periodistas que recibieron su grado académico en Ceremonia de Titulación

Son 34 los periodistas que participaron del Programa Especial de titulación (PET) y que este viernes recibieron su grado de licenciado en comunicación social y título de periodista. Casi 10 generaciones se reunieron en esta ceremonia “entre todos podríamos contar la historia de esta Escuela”, dijo Federico Grünewald, el mejor titulado de la generación, y con mucha razón, pues la mayoría de ellos comenzó sus estudios en la Casona de Lusitania, en un periodo muy alejado de las redes sociales y las tecnologías digitales, construyendo a pulso la escuela, reutilizando recortes de revistas y casettes.

Claudio Elórtegui, Director subrrogante

Claudio Elórtegui, Director subrrogante

El Director (S) de la Escuela de Periodismo, Claudio señaló en su discurso que era una doble alegría estar reunidos, porque “son muy favorables los contextos presentes que acompañan la Escuela y queremos compartirlos con ustedes. En el marco del Programa Especial de Titulación la Unidad ha vivido también su proceso de acreditación con un resultado satisfactorio, se logró el máximo de 7 años, el techo al que puede llegar un proyecto universitario. Esta semana hemos recibido el dictamen de la agencia acreditación y la agencia de la comisión nacional de acreditación, texto que elogia las tres dimensiones de análisis: el perfil de egreso, las condiciones de operación y la capacidad de autoregulación”.

El académico también destacó que en la revista América Economía la Escuela de Periodismo saltó del octavo lugar al tercero a nivel nacional: “corroborando, al igual que en la acreditación, como la unidad se ha posicionado en los últimos años como una de las líderes a nivel nacional y la primera en regiones, exhibiendo indicadores alentadores como la empleabilidad de sus egresados, la calidad de profesores y estudiantes, infraestructura y equipamiento, entre otros”.

La ceremonia continuó con el discurso del mejor titulado de la generación, Federico Grünewald quien comenzó sus palabras diciendo: “en esta sala hay reunidos representantes de al menos diez promociones distintas de egresados. Entre todos, podríamos reconstruir con detalle la historia de los primeros 20 años de la Escuela de Periodismo de la PUCV, desde que abrió en 1995 a los pies de una escalera en el sector de Agua Santa, en Viña del Mar, hasta el edificio con ascensores que es ahora en Curauma”.

Un discurso marcado por los primeros años de la Escuela en Curauma

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Claudio Elórtegui y Federico Grünewald

Federico destacó en un su discurso el perfil del alumno de la Escuela de Periodismo a través de tres reflexiones cruzadas por un sello marcado por el sentido de lucha, compañerismo y justicia social que resumió de la siguiente manera: “Si hubiera que elaborar un perfil del ex alumno de Periodismo de la Católica de Valpo partiría por esos rasgos: generoso, justo, luchador, empeñoso, educado, respetuoso, con sentido común, con vocación, empático, con ganas de ser un aporte en la sociedad.”

“Otra hebra que compone el ADN del ex alumno la podemos encontrar en un rasgo común entre los egresados: la generosidad, el sentido de justicia. Nuestros buenos profesores nos enseñaron a escuchar, a prestar oreja, a poner la grabadora, pero a la vez involucrarnos en ciertas situaciones más de la cuenta, a no ser de piedra y a investigar hasta desenmascarar al tramposo”, destacó Grünewald.

El nuevo periodista parte rememorando los primeros años en la Casona de Lusitania, la forma de ser estudiantes en esa época, alejada de las tecnologías, la lucha por la educación hace 18 años y la alegría que siempre marcó el perfil de sus compañeros y amigos. A continuación compartimos unos fragmentos de su discurso.

“El primer relato habla de la lucha y se sitúa en la casona de Lusitania, en Miraflores, donde crecieron políticamente las cinco primeras generaciones de periodistas de la Católica de Valparaíso. Luchar, para nuestros compañeros, no significaba solamente salir a la calle a manifestarse o exigir piedad para pagar el crédito o el arancel universitario”.

“El estudiante hecho a pulso, sin internet, sin celular, que recortaba noticias de los diarios para hacer trabajos, que usaba el mismo casette hasta que la cinta se enredaba en la grabadora, en algún momento tuvo la posibilidad de construir su propio presente y futuro. No ocurrió mágicamente, sino porque llegó el día en el que tanto profesores como estudiantes y funcionarios nos dimos cuenta de que no se podía hacer periodismo con cierta excelencia sin un estudio de televisión o sin un lugar donde revelar fotos. El mundo digital y los smartphones estaban aún lejos de llegar a nuestras manos”.

“Luchamos también para que otras escuelas y otras familias pudieran tener educación digna. O al menos eso creíamos que estábamos haciendo. Fuimos parte de un movimiento universitario que trabajó hace 18 años por lo mismo que piden los estudiantes de ahora: no hacer de la formación de una persona un juego del dinero”.

Discurso Federico Grünewald

10 noviembre, 2014

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