Teletón 2014: ¿realmente somos todos?

Durante el último mes hemos sido testigos de una nueva campaña comunicacional tendiente a recolectar recursos para los miles de niños y jóvenes con discapacidad motriz que se atienden en la Teletón. Fundación que realiza las llamadas “27 horas de amor” en un evento mediático donde participan la totalidad de los canales abiertos nacionales.

Este año dicha campaña se realizará los días viernes 28 y sábado 29 de noviembre, y lleva como slogan la frase “Teletón 2014, somos todos”. La pregunta que muchos se hacen es ¿realmente somos todos?

Por José Ignacio Cuadra V.

 

Inicio de la polémica

En los últimos años se ha levantado un gran debate a partir de la presencia publicitaria que tienen las marcas participantes por aducir un aporte sincero a la campaña en circunstancias que dichos aportes los realizan bajo la Ley de Donaciones, la cual les permite descontar impuestos al año siguiente por conceptos de “participar en obras de impacto social”.

Sin embargo, las críticas este año también emanaron de la Organización de Naciones Unidas, quien a partir de un informe elaborado por un comité de expertos manifestó una serie de aprensiones respecto de la Teletón como actividad de apoyo para las personas en situación de discapacidad, tanto por su manejo de recursos como por la imagen que proyecta de estos hacia la sociedad. Si bien este informe se hace eco de la versión realizada en México, la alerta existe en el país, por cuanto la versión azteca se generó imitando el evento nacional.

El informe entregado el 3 de octubre del presente año destaca que es el Estado quien tiene la obligación de rehabilitar a las personas con discapacidad, por lo que recomendó al gobierno mexicano diferenciar el dinero que aporta a esfuerzos de iniciativas privadas como la Teletón, de lo que destina a cumplir con dicho compromiso en instituciones públicas. En su acápite octavo titulado “Toma de conciencia”, el informe señala que la Teletón promueve estereotipos de las personas con discapacidad como sujetos de caridad, en vez de centrar su acción en la reinserción social y no discriminación hacia ellos. En este punto los contrarios a la campaña sostienen que nunca se ha mostrado en pantalla del lado de los conductores a una persona en situación de capacidad no como un caso, sino como un conductor/ entrevistador.

 

Dos visiones para una misma imagen

Luis_Alberto_Rocafull_López

Luis Alberto Rocafull

A partir de esta polémica observación pronto se levantaron una serie de colectivos llamando a tomar conciencia de las reales implicancias que tiene esta actividad más allá de la recolección de dinero haciendo hincapié en una suerte de uniformidad que se le ha dado al concepto de discapacidad relegándolo a solo personas con problemas motrices. En este punto la agrupación “Palos de Ciego” que reúne a personas en situación de discapacidad visual realizó por redes sociales un llamado a reflexionar respecto a la campaña indicando que las personas en situación de discapacidad son “sujetos de derechos, no objetos de la caridad ajena”, apelando a rechazar según su visión a que se siga perpetuando el tratamiento lastimoso y caritativo de la discapacidad. Así en este informe se podía leer:

“Las campañas benefactoras como la que hoy enfrentamos tienen un efecto nefasto al reproducir un sentido común que nos hace ver como personas enfermas, incapaces de tomar decisiones de forma autónoma, de desarrollarnos de manera independiente, ligadas al padecimiento y que no aportan al desarrollo de la sociedad, contribuyendo a perpetuar la lástima pública y las actitudes conmiserativas. Este es el efecto concreto que produce la industria benefactora, en realidad industria discapacitadora. Exigimos que se ponga fin al uso y abuso del cuerpo, las emociones y la historia vital de nuestros niños para captar recursos de un público que ignora el uso que se hace de los dineros que entrega”, afirman de forma tajante en un comunicado divulgado en Ciber Chilenos.

No obstante, desde el gobierno se reconoce no tan solo el enorme aporte que tiene esta campaña en la sociedad, sino también que viene a cubrir una necesidad que actualmente el Estado no ha sido capaz de atender. Así lo plantea Marisol Torres Castro, Directora Regional de Senadis en Valparaíso cuando indica que esta campaña es la gran respuesta a la que puede acceder mayoritariamente la ciudadanía:

“Nosotros sabemos que han existido opiniones críticas respecto a la Teletón, pero la verdad es que en el estado en que se encuentra la temática de inclusión en el país, siento que hoy hay más que sumar que restar. La Teletón desde sus inicios hasta ahora ha resultado significativa para muchas familias, si bien es cierto que nació en un período particular de la historia, y que está avocada a un tipo de discapacidad, incluso la presidenta Bachelet ha indicado que existe una deuda, la cual hace referencia a que al Estado le hace falta una mayor estructura para  atender esta temática; por eso, si le preguntas a una mamá que debe llevar a su hijo a que reciba atención, la Teletón aparece como la única y la gran respuesta”, señaló Torres.

Claudio Elórtegui

Claudio Elórtegui

Por su parte, el periodista Claudio Elórtegui Gomez, docente del Magíster en Comunicación de la Escuela de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, quien ha participado varias veces en la campaña, reconoce la importancia de esta actividad para contribuir a la rehabilitación de miles de chilenos. Por otra parte, advierte una suerte de saturación de la fórmula que desde 1978 tiene en velo al país para ver si se logra o no la tan anhelada meta.

“Mi percepción es que para las nuevas generaciones no tiene la potencia que el programa evidenciaba hace algunas décadas, debido a que forma parte de otra realidad en lo mediático. Además, hay una crisis muy clara de figuras televisivas que representen liderazgos juveniles o infantiles pues no existen contenidos para estos grupos en la televisión abierta. Por ahí se ha intentado hacer algo con los rostros más vinculados a las redes sociales, pero el ciberciudadano es más crítico, interpreta la información y tiene opinión propia, por lo que el cuestionamiento que recibe cualquier entidad institucionalizada, y la Teletón es también una de ellas, puede jugar más en contra que a favor de la campaña”, indicó Elórtegui.

“A mi parecer, la influencia de la Teletón sobre ciertos públicos es más inocuo y/o recibe derechamente un rechazo porque la forma de consumo de los medios ha cambiado en los últimos años. Además, este tipo de audiencias tienen otras plataformas tecnológicas para cuestionar lo que ven y disponen de más alternativas para abandonar el cerco que significa tener a todos los canales transmitiendo lo mismo durante 27 horas. Por último, esta sentencia de que el dolor o lo lacrimógeno genera rating, hay que empezar a cuestionarlo fuertemente. Creo que lo que pasó con el terremoto en el Norte y luego el incendio en Valparaíso terminó por minar la confianza de las audiencias más informadas y exigentes con algunos canales de la televisión chilena, que ahora están sufriendo los costos no solo por las telenovelas turcas. Para la Teletón es un desafío que haciendo lo mismo que representa esa televisión y sin rostros sensibles a nivel sistémico luego de la muerte de Felipe Camiroaga, pueda sostenerse en el tiempo como un espacio de confluencia y motivación de lo nacional dentro de la diversidad que tenemos como país”, agregó el académico del Magíster.

 

Miradas a futuro: un cambio desde el lenguaje hacia el fondo

Hace pocos días fue presentado en el Congreso Nacional una iniciativa que busca hacer obligatorio la presencia de juegos con adecuaciones para personas con discapacidad en toda plaza del país, sea pública o privada. Antes, la ley solo recomendaba la presencia de este tipo de implementación. La iniciativa fue presentada por Luis Rocafull, Diputado del Partido Socialista, quien siente que si bien este tipo de proyectos en un avance, reconoce que desde el lenguaje todavía nos falta mucho como sociedad

“Nosotros seguimos siendo una sociedad discriminadora, que tiene muchos prejuicios, donde todavía seguimos trabajando como indios o como chinos; seguimos hablando de palos de ciego y diálogo de sordos, en que ninguna de estas son acciones que no tengan algo de despectivo al ser pronunciadas. Lo anterior se refleja en cosas tan simples como en que yo hace unos días me encontré en la ciudad de Arica con una señora muy enojada producto del tipo de veredas que se están construyendo en la ciudad indicando que se le quedaban atascados los tacos al momento de caminar, lo que la buena señora no sabía es que estos surcos que tenían la vereda a la que ella hacía mención eran surcos dispuestos para que los bastones de la gente con ceguera pudiese guiarse al momento de ir por la misma”, señaló Rocafull.

26 noviembre, 2014

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