Discurso Víctor Alcaide, mejor licenciado Periodismo PUCV 2014

Sr. Nelson Vásquez vicerrector académico, Sra. Yolanda Reyes, decana de la Facultad de Cs. Económicas y Administrativas; Prof. Fernando Rivas, Director de la Escuela de Periodismo, profesores, Compañeros titulados, familiares y amigos: muy buenas tardes.

Ya es un hecho. A partir de hoy somos 50 los hombres y mujeres, provenientes de todas partes del país y de los orígenes más diversos. Todos, al salir por la puerta de la Casa Central,  ya habremos recibido –finalmente- el título que nos acredita como Periodistas de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

IMG_0254Quiero que sepan que el representar a través de estas palabras a todos y cada uno quienes hoy nos titulamos, es un verdadero orgullo. Pero también me resulta un desafío no menor. Porque es, precisamente, esta diversidad humana la que nos ha caracterizado como alumnos de nuestra carrera.

Porque pese a que los ejemplos no abunden del todo en el mundo actual, si hay algo que aprendimos es a convivir y dialogar con el que disiente, con quien no tiene las mismas ideas que uno. Un ejercicio de tolerancia no fácil de lograr, pero del cual como periodistas estamos en la obligación de hacernos parte.

A lo largo de estos cinco años, tuve la oportunidad de conocer múltiples realidades… compañeros –algunos- con historias tan diferentes a la mía, con los cuales compartí desde maratónicas jornadas de 8:30 a 7, largas ventanas, asambleas, encuentros y desencuentros, y por qué no mencionar las míticas Quintas Compton y Jardines Botánicos.

En fin, cientos de momentos que forman parte de una etapa que -en mayor medida- vamos a recordar, gratamente, un ciclo que hoy – de una u otra manera- estamos cerrando.

Ahora toca enfrentarse ya como profesionales a un escenario, digamos, un tanto adverso. El periodista –muchas veces vilipendiado- resulta ser la cara visible de un sistema comunicacional concentrado y poco pluralista. Convengamos que se trata de un problema estructural con raíces mucho más profundas, pero sí, estoy convencido que como profesionales tenemos cierto grado de responsabilidad en la construcción dicho imaginario colectivo…. Un  imaginario que poco nos favorece.

Pero también estoy convencido de que, al día de hoy, cada o uno de nosotros ha adquirido las herramientas teóricas y prácticas para aportar con un mejor periodismo. Ésa ciertamente es tarea nuestra, y es una tarea urgente.

Ya sea desde un medio de comunicación, una agencia o una ONG. Ya sea desde la información, la opinión o la entretención. Ante cualquier escenario, nunca debemos olvidar lo importante que es darle un valor agregado a nuestra profesión, competir sin aflojar… pero ojo… competir no necesariamente con el de al lado, sino con uno mismo… superarnos. Porque para ser grandes profesionales, debemos ser mejores personas.

En forma particular, en esta instancia quiero aprovechar agradecer a mi familia, por su amor incondicional y apoyo a toda prueba; a mis profesores, especialmente a aquellos cuya vocación trascendió la sala de clases; al personal de la Escuela, Nancy, Juan, Eduardo, Giovanni, Don Humberto, por citar algunos…  y cómo no, a mis compañeros, especialmente a mis amigos, por siempre confiar en mí, incluso más que yo mismo.

Sin importar su rango o jerarquía, porque eso carece de importancia, cada uno de ellos ha aportado su grano de arena en que muchos de los presente hoy estemos recibiendo nuestro título de periodistas. Y espero que ninguno de nosotros, ni en los buenos y ni en los malos momentos de nuestras carreras, se desentienda de quienes alguna vez le dieron la mano.

No puedo dejar de destacar que esta instancia de titulación coincide con un gran momento para nuestra Escuela de Periodismo. Noticias como los 7 años de acreditación o el 3er lugar en el ranking de América Economía, son logros que como ex alumnos –hoy titulados- compartimos absolutamente y por los cuales vaya que nos alegramos.

Pero más allá de los números, hay algo que nunca debemos olvidar. Me refiero al valor de quienes conforman una comunidad educativa. Su valor profesional, y por sobre todo, el valor de las personas. Eso es lo más preciado y el mejor reconocimiento que podemos otorgar.

No me queda más que desearles a todos el mejor de los éxitos en sus proyectos e iniciativas. Bajo cualquier circunstancia, humildad siempre. Y es que ninguno de nosotros nació sabiéndolo todo y nunca dejaremos de aprender del que está nuestro lado. Ya somos periodistas, ahora el rumbo está en nuestras manos.

Muchas gracias

9 diciembre, 2014

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