Paula González sobre el logo del No: “Esta pieza gráfica marcó un antes y un después”

Paula González Ávila, es periodista egresada de la Universidad de Playa Ancha, en su currículum destaca su participación en la última década en diversos medios locales de la Región de Valparaíso, desempeñándose en la actualidad en periodismo institucional en la ciudad de Viña del Mar. En aquel contexto decidió cursar el Magíster en Comunicación de la Escuela de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, en el que tuvo que elaborar un Paper Académico para conseguir su grado. Su trabajo consistió en un análisis semiótico de la Campaña del Plebiscito y de la última elección presidencial.

 

A continuación te invitamos a conocer los principales hallazgos de su investigación, así como las implicancias que tuvo para ella realizar este trabajo.

Por José Ignacio Cuadra V.

Foto Paula González

¿Cuáles fueron tus motivaciones al momento de querer tratar la problemática semiótica entre dos períodos de la historia tan distintos como lo podrían ser la campaña del plebiscito y la última elección presidencial?

Debo decir que mi primera motivación fue mi gusto por la semiótica, área que me interesó desde mis estudios de pregrado en la Universidad de Playa Ancha y con la que me reencontré en el Magíster en Comunicación de la PUCV.

En segundo lugar, respecto a lo que mencionas sobre el período de la historia que contempla el corpus con el que trabajé, esta elección se resume en dos palabras: observación y memoria. El año pasado, durante el lanzamiento de las precandidaturas para las elecciones primarias de la Nueva Mayoría, me llamó poderosamente la atención el logo de Michelle Bachelet y lo similar que era gráficamente al logo del Sí, del plebiscito de 1988. Posteriormente, cuando se definió la candidatura de Evelyn Matthei y se presentó su campaña, me sorprendí doblemente al observar que los atributos del color de su logo se asemejaran al logo del No. Es decir, dos campañas de carácter nacional, dos sectores políticos enfrentados 25 años después, acudiendo a mensajes visuales similares pero cruzados. Me parecieron motivos más que interesantes para abordar una investigación desde la semiótica visual, proponer un modelo de análisis cuyos resultados dieran algunas respuestas a esta situación comunicacional concreta que tuvo como escenario la comunicación política y electoral.

Finalmente, el hecho de que se tratara de un tema poco abordado desde el periodismo, también influyó en mi decisión para intentar establecer un aporte en la disciplina.

¿Cómo sientes que tus estudios en el Magíster te ayudaron a orientar  tu investigación en el campo de la semiótica?

Como señalé antes, gracias al plan de estudios del Magíster me reencontré  con la semiótica, disciplina que a mi juicio es fundamental, tanto en la formación como en el desarrollo profesional de todo comunicador, y en particular para los periodistas, pues entrega interesantes herramientas de análisis para abordar cualquier tipo de texto, ya sea visual o escrito, y, a partir de eso, podemos emprender de mejor forma la tarea de elaborar mensajes efectivos. Esto se hace fundamental en la actualidad ya que vivimos en una sociedad tecnologizada, expuestos durante todo el día a mensajes de todo tipo, en particular los visuales, ya no sólo en los medios de comunicación tradicionales, sino que a través de la web, redes sociales, etc.

A lo anterior, quiero agregar que, aunque trabajemos como periodistas y seamos emisores de mensajes, no debemos olvidar que, por ello, no dejamos de ser receptores y esa perspectiva, a mi juicio, es muy valiosa. Entonces, tenemos que tener presente que, como generadores de contenidos, la semiótica nos ayuda a trabajar con contenidos más adecuados y, como receptores, nos ayuda a leer más críticamente los mensajes, a estar más advertidos, ser más rigurosos y menos ingenuos.

Pero, adentrándonos en la investigación propiamente tal, dentro de tus conclusiones das cuenta de una suerte de intercambio gráfico entre las candidatas presidenciales versus las campañas del plebiscito: ¿en tu opinión cuáles serían los elementos que reafirman de forma más concreta esta afirmación?

Para mí este intercambio de recursos gráficos se hace evidente por simple observación y en mi investigación lo que hice fue buscar un sustento teórico que me permitiera explicar desde las ciencias de la comunicación la situación que describí. Para ello propuse un modelo de análisis desde la denotación y la connotación. Los elementos que sustentan parte de mis conclusiones están dados, por un lado, en el análisis denotativo, donde describo literalmente los elementos gráficos que conforman cada logo, como el color dominante, la tipografía, la modalidad del isotipo, etc. En el caso de los logos del Sí y de Michelle Bachelet, estos elementos son el color azul dominante, el tipo de letra, el uso de una banda tricolor, entre otros. Estos signos “evidentes” dan pie a significados más profundos y reveladores a través del análisis connotativo que enriquece, en definitiva, el ejercicio de lectura de estos signos tan relevantes en comunicación política.

 

En tu opinión, y a partir de lo investigado: ¿cuál de los cuatro logos crees que cumple de mejor modo el mensaje que buscaba transmitir?

Creo que el logo “más exitoso” en términos, tanto políticos, por cuanto representó finalmente una opción ganadora, como de trascendencia comunicacional, es, sin lugar a dudas, el logo del No. Esta pieza gráfica marcó un antes y un después en la comunicación política y electoral en Chile, y dio cuenta de lo necesario que es profesionalizar una labor estratégica en política como es la construcción y elección de conceptos y sentidos en una campaña electoral.

 

¿Cómo crees que este tipo de trabajos de corte más académico pueden ayudar a profundizar y/o mejorar las opciones  profesionales?

Creo que son importantes, pues aportan elementos y miradas que muchas veces perdemos con los años de oficio. Por eso rescato la importancia de realizar estudios de postgrado, para refrescar y/o actualizar conocimientos académicos que resultan ser fundamentales en nuestro desempeño y que nos ayudan a mejorar nuestras competencias. Se trata de un gran desafío, pues cumplir simultáneamente con obligaciones laborales, familiares y académicas no siempre resulta fluido, pero con organización y disciplina, es posible y, en mi caso, tremendamente gratificante.

 

 

2 diciembre, 2014

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