Exalumnos: Raúl Lillo, voz de periodista

Raúl Lillo, quien ingresó a nuestra Escuela en 2003, reparte su tiempo entre Radio Disney Chile, parte de Grupo Dial; Aguja Comunicaciones, en la que realiza gestión de comunicaciones para clientes y su trabajo independiente como locutor comercial y actor para frases radiales.

La impostación de la voz, su mejor herramienta, la descubrió en los pasillos de la casona de Miraflores. Fue un período de esfuerzo, maduración y responsabilidad, recuerda; en el que hizo propios los atributos del periodista como forjador de la realidad social, “como puente, como nexo, en el que se basa su responsabilidad”.

“la principal forma de aportar es siendo profesionales destacados y comprometidos con lo que hacemos, profesionales de excelencia. Es decir, hacer un periodismo de calidad”

 

¿Cuál es el sello que, a tu juicio, la Escuela le entrega a sus egresados?

La Escuela de Periodismo de la PUCV está altamente reconocida en el mundo periodístico en nuestro país. En mi opinión, esto se debe a la excelencia que tanto docentes como alumnos han entregado durante estas dos décadas y que, en definitiva, se transforma en el “alma” de la Escuela para el ambiente periodístico y universitario. Sin esta labor conjunta, probablemente no destacaríamos de entre otras universidades y escuelas, lo que también obliga a que esto continúe cuidándose (y mejorando) a través del tiempo.


Durante 2015 estaremos celebrando los 20 años de historia de nuestra Escuela. Cuéntanos tu opinión sobre este suceso.

Si la Escuela de Periodismo de la PUCV ha ido creciendo durante todo este tiempo -dos décadas ya- es porque existen las ganas de querer hacer una mejor institución, de entregar profesionales mejor calificados a la sociedad chilena. Son dos décadas de generaciones y generaciones de periodistas muy bien reconocidos en el medio y que son destacados profesionales. Me parece muy interesante y destacable que la Escuela, esa misma en la nosotros estudiamos, siga entregando los conocimientos y herramientas para estas nuevas generaciones y que se siga actualizando con respecto a las nuevas tendencias. Aunque no es una frase literal, pues mi generación estudió en Miraflores, me siento feliz de que las aulas por las que yo pasé sigan estando llenas de vida universitaria. Es un gran acontecimiento.


¿Son vitales los periodistas en la sociedad actual? ¿Por qué?

No sólo en la sociedad actual, sino que hemos llevado décadas de trabajo, incluso siglos (bajo otros nombres, profesiones y oficios) en las que nos hemos encargado de comunicar, de informar, de hacer que todos los actores y partícipes de la sociedad puedan saber lo que sucede. Actualmente, con la oferta de redes sociales y diferentes canales de comunicación, el periodismo ofrece una alternativa en la que, de cierta forma y hasta cierto punto, la gente puede confiar, puede ayudarle a entender y puede ordenar el acontecer. No es lo mismo informarse a través de los tuits de las personas, ciudadanos comunes y corrientes, que hacerlo a través de las noticias; en estos casos el periodismo actúa ordenando y contextualizando lo que sucede. Lo mismo que leíste en un tuit es luego investigado, analizado y entregado dentro de un contexto a la sociedad: he ahí un ejemplo -de muchos- de por qué el periodismo sigue (y seguirá) siendo una profesión de vital importancia. Eso, aún más, fijándonos en que somos comunicadores, y la comunicación es la esencia de la vida humana. Somos un puente, como indicaba en las palabras destacadas. Por lo tanto, larga vida al periodismo.


¿Cómo analizas la oferta actual de medios radiofónicos chilenos?

Gracias a la Internet, como señalaba anteriormente, el ya relativamente democrático espectro radiofónico se volvió aún más democrático y accesible. Ahora –técnicamente– cualquier persona puede crear una radio y transmitir su mensaje, su opinión, su música. Esto ha impuesto un desafío muy importante para las radios “tradicionales”, por así llamarlas (AM y FM), para lograr distinguirse y continuar motivando a los auditores a que sean escuchadas. Asimismo, estas radios tradicionales (como las llamo) se han reunido desde hace ya un tiempo en tres o cuatro grandes consorcios radiales. Dichos consorcios son la respuesta a este proceso de repotenciarse el nuevo escenario con más alternativas que surgen a través de la red. También nacen como parte de la globalización y la economía actual en la que “juntos es mejor”. Podemos distinguir tres grandes grupos radiofónicos en nuestro país: Prisa Radio (Ibero Americana Radio Chile), Grupo Dial (al que pertenezco) y 13 Radios. Sin embargo, también hay cada vez más interesantes ofertas radiales a través de Internet que la radiofonía tradicional está constantemente observando y que, como indicaba anteriormente, se transforman en un desafío para no quedarse atrás.


¿Qué tipo de periodismo se está promoviendo en esa oferta?

El periodismo que se promueve quizás siga siendo el mismo; la diferencia, a mi juicio, son las estrategias, los canales, la forma en que se realiza un reporteo o se entrega el mensaje o la propia radiodifusión. Sin embargo, el ejercicio periodístico como tal continúa pues es la base de lo que hacemos, es lo que somos: entregar la información, comunicar, ser actores -testigos y participantes- de la sociedad.


¿Cómo pueden los periodistas aportar a este escenario?

De la misma forma en que hemos aportado desde siempre: la veracidad, la investigación exhaustiva, la ética, en fin, tantas palabras que aprendemos en la Escuela y que debemos (de alguna u otra forma) intentar poner en práctica de la mejor manera posible. Creo que la principal forma de aportar, sea el escenario que fuere, es siendo profesionales destacados y comprometidos con lo que hacemos, profesionales de excelencia. Es decir, hacer un periodismo de calidad.


Cuéntanos sobre tu participación en Aguja Comunicaciones, y cuales son los aportes que puede hacer un periodista en esta área.

Aguja Comunicaciones nace a través de mi colega radial Esther Mendoza como una alternativa laboral que complementa nuestro trabajo. Nos dedicamos a hacer comunicaciones para diferentes clientes que desean que sus productos, eventos, mensajes, etc., aparezcan en los medios de comunicación. Es más que nada una mezcla del trabajo periodístico con el de las relaciones públicas, a las que también se nos ha acercado en la universidad. Quizás eso es justamente lo que destaco de la Escuela de Periodismo PUCV, pero también pongo como desafío: el entregar más herramientas que las meramente periodísticas a los futuros profesionales. Hoy en día vivimos en una sociedad donde los profesionales deben aprender a abrir su campo, a darle un valor agregado a lo que hacen y entregan en el ámbito profesional. En otras palabras, diversificarse. Es de vital importancia que al periodista hoy en día no sólo se le enseñe a escribir para un diario o a hacer prensa para una radio, como sucedía anteriormente (incluso en mi generación). Es trascendental que se le muestre muchas más aristas de las comunicaciones, diferentes caminos por los cuales pueda desarrollarse como profesional de esta área. Muchos de nosotros debimos mezclar los conocimientos básicos entregados con nuestras capacidades autodidactas, y esto es un hecho que la Escuela no debe descuidar. He ahí el aporte que hacemos: ser profesionales con capacidades múltiples, listos para desarrollarnos en el área que sea necesaria que se relacione con comunicaciones: desde estar frente a una cámara haciendo un despacho, pasando por escribir en un diario o Internet, haciendo comunicaciones para clientes o empresas e incluso, frente al micrófono de una radio juvenil. E insisto, siempre con excelencia.

 

Por Ignacio Milies Valdivia

24 junio, 2015

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