Ex Juez Alejandro Solís: “Todavía queda mucho para terminar con la impunidad”

El recientemente nombrado director de la nueva Unidad de Derechos Humanos del Ministerio de Defensa, visitó nuestra Escuela el pasado miércoles para participar de un conversatorio con estudiantes y académicos de Periodismo PUCV.

Los profesores María Eugenia Moreno y Fernando Rivas condujeron la conversación, en la que el ex-juez contó detalles de los casos de Derechos Humanos que debió resolver a lo largo de su carrera, junto con anécdotas de los interrogatorios a Manuel Contreras y Augusto Pinochet, además de perfilar sus perspectivas para el Chile del mañana.

El profesor Fernando Rivas, Director de nuestra Escuela, destacó que “para nosotros es muy relevante tener al juez Alejandro Solís, destacado jurista y ministro de corte que ha tenido que tomar decisiones y dictar justicia en casos de Derechos Humanos muy especiales, ya que han involucrado a personeros de las FF.AA”.

“Nos sentimos muy honrados de poder tener la oportunidad de escuchar una historia de más de cuarenta años en el poder judicial, y más de diez de ellos ligados a la justicia en casos vinculados a la violación de Derechos Humanos”, señaló.

Por su parte, la profesora María Eugenia Moreno agradeció la presencia del ex Magistrado y  señaló que “justamente en este último año han sucedido varias cosas importantes en el país, por lo que es fundamental que las generaciones jóvenes de periodistas conozcan parte de esa historia reciente que motivan  los acontecimientos y las noticias que se están dando ahora”.

estudiantes en conversatorio con Solís

Los estudiantes participaron realizando preguntas al ex Magistrado Alejandro Solís

Después de 44 años de carrera trabajando en el ámbito de la justicia, como juez en seis tribunales de diferente índole; como docente en la Academia Judicial, y como integrante de la Asociación de Magistrados, el juez Alejandro Solís fue un testigo privilegiado del desenvolvimiento de la justicia en el país.

El juez Solís fue el primero en condenar a miembros del Ejército por delitos de lesa humanidad, entre ellos al jefe de la desaparecida Dirección Nacional de Inteligencia (DINA) Manuel Contreras y al ex jefe operativo de la CNI, Álvaro Corbalán, entre otros.

Solís, quien cuando joven también quiso ser periodista, reveló que “Contreras tenía una característica muy especial. Él tenía una posición respecto a todas las víctimas por las que le pregunté, y cuando le decía que los testigos consultados en la investigación constataban lo contrario, él argumentaba que éstos eran pagados. Y de ese predicamento no lo podía sacar. En una ocasión me dijo ‘hay 500 personas que han trabajado para mí, y el informe de todos ellos dice que las personas por las cuales usted me interroga murieron en enfrentamientos entre ellos’. Se mantenía invariable en su posición”.

Ante esta situación, la tarea de Solís fue aún más difícil, debiendo realizar “círculos de incautación para atar cabos y rodear las actitudes de Contreras”.

Usted fue el último juez que interrogó a Pinochet, allá en su casa de La Dehesa, una vez que volvió de Londres y se decía que estaba enfermo. Cuéntenos cómo fue esa situación.

Había mucho informe médico que decía que había una demencia senil y falta de facultades mentales íntegramente aptas para tomar un interrogatorio. Igual fui a interrogarlo y hubo un par de cosas que me permitieron tener una opinión sobre su capacidad mental. Llegando me ofrece un café, y lo acepto. Llega el ordenanza con la bandeja y Pinochet le dice “Usted sabe que yo tomo café de grano, cómo me trae Nescafé”. Yo entonces pensé que estaba obsesionado con su vida cotidiana. Lo comencé a interrogar y de repente le pregunto si recuerda al Obispo Frenz. “Ese no era Obispo, era un comunista”, me dijo. Yo le estaba recordando un careo que tuvo 30 años atrás con el Obispo Frenz. Es decir, se acordaba de algo que había pasado mucho tiempo atrás y yo dejé constancia de que él manifestó acordarse de esta persona, tenía facultad mental para hacerlo. Y sobre las otras preguntas, en general, él decía no saber todo lo que había ocurrido, incluso dijo “Contreras hacía muchas cosas a espaldas mío”. Entonces ahí había una contradicción porque Contreras decía que había actuado bajo órdenes de Pinochet.

¿Cuál es la causa de DD.HH. que más lo marcó en su carrera, en su vida?

Cuando uno conoce a los familiares de la víctima torturada, y a uno le preguntan por los restos de la persona fallecida, es un golpe muy fuerte, tanto para el juez como para la persona que está declarando. Recuerdo el caso de la operación de retiro de televisores, un eufemismo para hablar de los restos de víctimas de la dictadura que fueron enterrados (…). Fui con Patricio Bustos, director del Servicio Médico Legal, a Calama, a comunicar a los familiares el hallazgo de los cadáveres. Sin embargo, los querían enterrar y con las pruebas de laboratorio esos restos se testearon y no quedó ninguno. Fuerte, muy fuerte (…) Teníamos que decirles que por las pruebas de ADN lo poco que quedaba se había reducido a cenizas. La dramaticidad de eso es obvia.

Después de revisar varios casos ¿Qué convicción se forma de resolver los conflictos que tiene la sociedad chilena?

Yo diría que de alguna manera ha habido en Chile una preocupación especial por solucionar este tipo de casos, pero nos hemos encontrado con una muralla. O porque la gente no aportó el dato oportunamente o porque por el transcurso del tiempo, tampoco hemos podido llegar a éste. Yo he usado la expresión de “impunidad biológica”, en el sentido de que las víctimas, los familiares y los inculpados han comenzado a fallecer, por lo tanto, estos últimos no han podido ser sancionados. O hay inculpados que están vivos, pero con demencia senil, por lo tanto, tampoco pueden ser procesados. Por ejemplo, en el caso Caravana de la Muerte, los inculpados no están aptos para declarar.

Acá puedes revisar el video del conversatorio.

Por Ignacio Milies

Vinculación con el Medio – Periodismo PUCV

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