Matías Salinas: Un futuro periodista cuentero

En abril del año pasado tomó un taller de cuentos infantiles, al que llegó por amigos que encontró en el mundo del arte. Ahí fue cuando Matías entró al mundo de los “cuentacuentos”. Hoy, en su segundo año en nuestra Escuela, nos narra de qué se trata y cómo busca ligar sus relatos con el periodismo.

 

¿Qué es lo especial de contar cuentos?

Es bonito, porque he ido a contar a colegios, también a niños de hogares. En experiencias muy distintas, donde uno nota cómo los niños perciben y comunican. Por ejemplo, los niños del Sename con los que compartí casi no tenían expresión y no ponían mucha atención. Se notaba la diferencia en los colegios y los jardines, las diferencias en los tratos con los alumnos. Fui a escuelas libres también, a muchas experiencias educacionales. Otros lugares donde las profes retaban a los niños mientras uno contaba, para que pusieran atención. Entonces, ahí uno se enfrenta a distintas realidades, a las diferencias de educación que hay en nuestro país.

¿Cuándo aprendiste?

Tomé un curso con la Mustakis (Fundación), una organización que hace cursos gratis, que te forma en cómo contar cuentos, especialmente, a los niños. Fue muy interesante, con profes amorosas y un grupo humano hermoso. Después, hice un segundo curso que ya era distinto, que no era rico como el primero, pero igual era bacán. Era para profundizar y se trataba de la identidad.

 

¿De qué manera te ha abierto el mundo esto?

Gracias a ser cuentacuentos y, obviamente, a que estudio periodismo, el año pasado tuve la suerte de ir al séptimo aniversario de Sausacuentos. Ahí conocí personas que tienen otra volá cuentera. Cuentos de un nivel más complejo, para gente joven, no para niños. Entonces, a mí me gustó ese rollo.

Mi amiga Karina hizo un proyecto con expresos políticos y fuimos a un colegio a mostrarle un cuento para adultos a niños de tercero medio, que hablaba de cómo tener una identidad y sobre la opresión. Ahí uno va creciendo de montones de formas. También, esto me sirve para compartir en los carretes, para compartir con amigos.


¿Qué temas te gusta narrar?

Me gusta mucho la temática de la identidad. Asumiendo que somos individuos, que estamos “solos”, que podemos compartir cosas y que no es necesariamente buscando la aceptación del otro. Hay un libro que me encanta, que se llama “La lenta furia” de Fabio Morábito, que tiene unos cuentos muy particulares con los que he estado trabajando. Por ejemplo, hay uno que se llama “Oficio de temblor”, que muestra los temblores como si fuera un ser con la espalda escamosa, que tantea los edificios y los corazones para saber si es el momento de trabajar o no.

También hay uno que se llama “El huidor”, que es de un hombre cuyo trabajo es huir todo el rato, que muestra cómo todo es posible, que ninguna muralla es inalcanzable, ni lo suficientemente sólida, diciendo que no es necesario pegarse a ninguna ideología, ni a pensamientos tan duros. Me gusta este tipo de cuentos, que hacen que uno se cuestione muchas formas de ver la vida.


¿Has escrito cuentos?

Tengo cuentos míos. Como uno sobre mi familia, donde nombro a mis ocho tías y también recoge elementos tradicionales, como la comida típica que comían cuando eran pobres: empanadas de arroz con leche, o cuando remojaban el queso en el pan porque no había microondas para derretirlo. Uno puede compartir varias historias, que algunas veces alegran más a los adultos que a los niños, porque se sienten más identificados.


¿Qué visión tienes del cuento?

El cuento es un medio de expresión, una forma de mantener una memoria o de recuperar ciertas historias que han sido olvidadas. Pero, sin tomarlo como un medio instrumental de ir y que el niño aprenda que en la vida hay que ser educado o que tiene que lavarse los dientes. Más allá de eso, es para que el niño o el adulto logre cuestionarse las cosas y saque sus propias conclusiones. Esto igual, con mi amigo de Sausacuentos, Gonzalo Olave, lo aprendí más. Él me lo dijo en una frase: los cuentos no son para…. Pucha, se me fue la onda.


¿Lo relacionas de alguna manera con el periodismo?

¡Completamente! Mira, hace poco una amiga lanzó un libro que se llama “Electroshock”. Ella liga la poesía con el periodismo. Hace algo así como “poesía crónica”, donde sus poemas están hechos de noticias, de comentarios de Facebook y de apreciaciones personales. Esto del periodismo se puede llevar a otras áreas totalmente. Escuchar un poema con mucho hecho periodístico, con mucho hecho real, lo hace más vibrante y te hace cuestionarte, además, porque te está mostrando una realidad, tal cual es, cruda.

"El acordeón es como un amigo más que me acompaña" dice Matías Salinas

“El acordeón es como un amigo más que me acompaña” dice Matías Salinas

Con el periodismo puedes abarcar distintos temas y acontecimientos “duros”. Puedes causar impacto de distintas maneras. Así como el periodismo también juega, no es pura información. Busca encantar a la audiencia con cancioncitas, con videos y cosas poco relevantes, que venden y sirven. Creo que se puede hacer un periodismo crítico de manera muy entretenida, y el cuentacuentos es una opción.


¿Y tu acordeón? ¿De dónde salió?

Me lo regaló mi mamá cuando estaba a punto de salir del colegio. Fui al mismo colegio de kinder a cuarto medio. En verdad no me gustaba mucho la educación como era. Me cansaba, no me podía explotar en otras áreas. Entonces, cuando estaba a punto de “morir”, a finales de cuarto medio, un día “X” llega mi mamá y dice “oh, fui a comprar una máquina de coser portátil”. De repente veo, y era el acordeón.

Yo tocaba el piano de antes, así que fue más fácil. El acordeón me ha acompañado. En los cuentos también. A veces en la introducción o en bromas. He ayudado en shows de payasos. Pero en los cuentos para adultos ha sido muy potente, porque hay canciones que te producen algo que se relaciona también con las historias. Por ejemplo, tengo un cuento que te lleva hacia una canción, el que es una excusa para cantarla, porque es pa la cagá.

Me deja transmitir mis ideas, porque no toco canciones al azar. Tienen todas un sentido, una justificación y un motivo. Entonces, el acordeón es como un amigo más que me acompaña.

 

 

 

Por Cristofer Díaz

Vinculación con el Medio – Periodismo PUCV

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