Profesor Claudio Elórtegui y el análisis del contexto político desde los populismos digitales

El profesor Elórtegui se ha especializado en comunicación política desde donde ha realizado importantes aportes a la reflexión sobre el tema. El año pasado, el libro de la VI Cumbre Mundial de Comunicación Política -donde fue el responsable de un capítulo dedicado a las vocerías de Gobierno en Chile- fue premiado en los Victory Awards como el mejor del año en la categoría política. Junto con esto, durante abril de este año co-organizó la Primera Jornada Internacional de Comunicación Política que se realizó en nuestro país y que contó con destacados expositores nacionales e internacionales.

Durante este año, el académico ha participado en congresos donde ha presentado en torno a la comunicación política. En estas experiencias, el profesor habló sobre los populismos y su desarrollo tanto en Chile como América Latina. Del mismo modo nos contó sus nuevos desafíos y áreas de interés en las que está trabajando y que seguirá profundizando en el futuro.

 

Hace un tiempo atrás, usted participó en dos congresos. El primero de ellos fue en Mendoza, “Maratón de Comunicación y Gobernabilidad”, cuya conferencia fue sobre los memes y su humor o amenaza en la política ¿Podría darnos más detalles sobre esta exposición?

Me interesaba aportar en ese encuentro tradicional de la reflexión, capacitación y diálogo de la comunicación política argentina, que va eligiendo en cada versión una ciudad trasandina diferente como la sede, con una temática más novedosa de la participación digital ciudadana y estratégica, con un objeto de estudio que está impactando a los actores que forman parte del proceso mediante códigos innovadores y expansivos. Invitado por la Universidad Austral de Buenos Aires y la Universidad de Aconcagua, pude reencontrarme con destacados referentes de la disciplina y consultores latinoamericanos que pudieron entregarme una más que interesante retroalimentación de la temática. En este sentido, la reapropiación de contenidos políticos que tuvo en las últimas elecciones estadounidenses los memes por parte de los electores, reflejaron una intensa manifestación de producción, circulación y viralizacíón de mensajes, con otro tipo de características y alcances. Lo llevé a la instancia de la comunicación gubernamental y expliqué cómo estos memes en Chile han sido elementos que visibilizan los desaciertos de los últimos gobiernos de Piñera y Bachelet, intensificando la debilidad de liderazgos que siendo mediáticos, terminan ridiculizados y despojados de cualquier atributo en las redes sociales.

El segundo congreso fue en Lima, organizado por la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA) ¿Qué temas expuso en este congreso?

Fue mi primer encuentro de LASA, una experiencia estimulante por la potencia de las perspectivas de las Ciencias Sociales en todo su esplendor, pensando, estudiando y proyectando a América Latina desde las aristas más variadas. Tuve el privilegio de ser invitado a una mesa sobre Populismos que tuvo por nombre “Populismo y estética en América Latina”, con el profesor de la Universidad de Sydney, Rubén Pérez Hidalgo, y con Matt Karush, editor in chief del Journal of Social History y profesor de la George Mason University. Mi ponencia aceptada indagó en el “Memepopulismo: comunicación y expresión digital”. Fue muy agradable compartir además con académicos que conocían el libro que edité con la Universidad Oberta de Catalunya sobre “Populismo y Comunicación”, lanzado el 2013 en Barcelona.

Actualmente, ¿cómo ve el panorama general sobre la comunicación política en Latinoamérica y en Chile? ¿De qué temas se está hablando?

El tema está con un auge importante. Lo vimos además en la jornada internacional que organizamos en conjunto con la representación de la Cumbre Mundial de la Comunicación Política en Chile, en el mes de abril. La política y sus actores se dieron cuenta que la comunicación es una de las dimensiones más importantes de su ejercicio y que la profunda transformación del ecosistema mediático y las formas culturales de socializar y producir los contenidos persuasivos, tienen características muy singulares que requieren de nuevos paradigmas y profesionales. Son muchos los temas que se hablan, pero por supuesto uno que nunca pierde vigencia, es intentar entender las claves de las elecciones. En este sentido, el escenario digital es fundamental, sobre todo con una inversión electoral restringida, nuevos distritos y una ciudadanía muy agotada con las formas tradicionales de hacer política. El otro gran tema, es el referido a la comunicación gubernamental, un desafío transversal a todas las naciones globales. Cómo generar consensos, adhesiones, influir en la agenda, conectarse con los proyectos ciudadanos y generar instancias de participación que impacten en la vida cotidiana de las personas, más allá de la retórica.

Hace poco usted escribió una columna de opinión sobre los populismos digitales. ¿Qué se entiende por populismos?, ¿serian los populismos digitales una nueva expresión (más actual) del populismo a secas?

El populismo lo entiendo antes que todo como una relación comunicacional de carácter sociopolítico cultural que es parte de tejidos populares que viven y se autoperciben en escenarios de exclusión y/o vulnerabilidad, que actúan desde lo colectivo para ingresar a la política con el objetivo de establecer posicionamiento simbólico e influencia en sus escenarios. El populismo es una expresión política que llena muchos vacíos mediante la comunicación, su lógica es interaccional-confrontacional, por lo que va cambiando y adaptándose a las tecnologías y a la gran plataforma de interacción dominante y estratégica que en la actualidad es la arena digital. Por tanto, hablar hoy de populismo es hablar de lo digital, como antes fue lo televisivo, lo radial, lo cinematográfico, los periódicos sensacionalistas, etc.

¿Cuál es la incidencia que tienen los populismos digitales en el contexto político chileno actual?

Lo iremos viendo con el transcurso del tiempo. Todavía es muy aventurado sacar conclusiones. Lógicamente, el escenario está abierto y si bien se tiende a pensar que el populismo es sólo un líder carismático, el populismo es una red o comunidad que encuentra muchas facilidades para articularse desde lo online. Es esa red la que irá decidiendo cómo negociar con su representante para buscar la influencia en el sistema político.

¿Cómo usted ve o analiza sobre los populismos en el panorama Latinoamericano?

Lo que planteo es que siempre han estado en nuestra política. No tiene mucho sentido demonizarlos o santificarlos, sino ingresar en la comprensión de sus narrativas para sopesar si pueden ser puentes de redemocratizaciones posibles o si están sentenciados a generar niveles de expectativas tan altos, que terminan siendo absorbidos por las dictaduras o degenerando en proyectos que sólo se quedan en la espectacularización de una comunicación política posmoderna.

¿Cómo cree que este fenómeno se desarrollará en un futuro en el continente y en el país?

Si hay algo difícil en la actualidad, es hacer proyecciones. Pero como a muchos les interesa, mi impresión es que se intensificará un escenario donde las campañas negativas, la posverdad y la volatilidad electoral abrirán espacios para un tipo de populismo que puede ser nocivo para la realidad nacional y continental, uno de carácter mesiánico-emocional que prescindirá de proyectos, que planteará fórmulas inmediatistas y que probablemente provenga del mundo empresarial o de renegados de los partidos políticos.

Por último, ¿Cuál es ahora su interés, es decir, sobre que está investigando o escribiendo?

Seguiré con el tema de los memes y el populismo, con el estudio de la twitterdiplomacia y  comenzaré una investigación interna de innovación interdisciplinaria con un equipo de profesores PUCV de lingüística, informáticos y con el profesor Santander, para analizar si existe capacidad predictiva electoral en las redes sociales.

 

 

Por Ivannia Cordero Flores

Vinculación con el Medio – Periodismo PUCV

 

 

 

 

 

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