Profesora María Eugenia Moreno: “Mirar para atrás para poder avanzar en el futuro”

La periodista, directora de televisión y académica de Periodismo PUCV será parte del destacado jurado del “Premio Periodismo, Memoria y Derechos Humanos”, galardón creado el 2015 y organizado por el Museo de la Memoria junto al Colegio de Periodistas, que busca reconocer a profesionales cuyos trabajos destaquen en este tema. La profesora nos contó sobre su participación, además de algunos hitos en su carrera en el mundo de las comunicaciones.

 

¿Qué significa para usted que la hayan invitado a ser jurado de este premio?

Primero, agradecí mucho que me hubieran llamado, porque me sentí sumamente honrada de ser parte de este concurso, cuya temática ha sido, de alguna manera, mi enfoque de actividad profesional. Entonces para mí, en lo interno, coincide mucho con lo que yo considero que debe ser el periodismo y una sociedad con justicia y con equidad. También estoy contenta porque soy la única persona de una universidad de regiones y, si no me equivoco, soy la única académica. Entonces, para mí es un honor ser parte de esto y me siento muy orgullosa, también, de representar de alguna manera a la Escuela.

Además, este año se abre a la categoría para estudiantes, que es importante porque los jóvenes tienen mucho que decir en este campo y, por otro lado, somos nosotros, muchos de los profes, los que les damos a través de los años de docencia, un enfoque de mirar para atrás para poder avanzar en el futuro.

 

La televisión en dictadura

¿Cuándo comenzó a trabajar sobre Derechos Humanos y memoria?

Creo que las cosas no se dan porque uno empieza a trabajar en un área y deja otras.  Yo creo que las cosas se dan por la vida de las personas también. Entré a trabajar muy joven, a los 20 años, en cuarto año de periodismo.  Hice mi práctica, empecé y no paré nunca más. Después, estudié Dirección de televisión en la Católica (UC), entonces tenía las dos partes: la de dirección de televisión, que es donde yo me especialicé, y tenía periodismo.

Las cosas se fueron dando a través de lo que vivía el país. A mí me tocó el Golpe de Estado en pleno ejercicio de mi profesión. Desde vivencias personales, universitarias, vivencias de lo que iba pasando en el país, de lo que me tocaba cubrir, de la experiencia vivida. Entonces, obviamente, mi enfoque iba a ir por ahí de todas maneras.

Por ejemplo, en plena dictadura, cuando estaba trabajando en Sábado Gigante, también era importante, porque tú te dabas cuenta de la censura que había para los periodistas, como mataron a periodistas, como encarcelaron a muchos. Entonces, ahí tuve un rol bien distinto, porque fui dirigente sindical del canal. Fui la única mujer y nunca había habido una mujer en el sindicato del Canal 13. Entonces estar ahí era también una plataforma para poder conversar con autoridades del canal, acerca de la censura, de la apertura. Por ahí empieza toda esta inquietud y tiene qué ver, en parte, con la vida de uno, con cómo sales de burbujas, te abres al mundo y conoces otras realidades.

 

¿Y en el 73’ dónde estaba trabajando?

Estaba estudiando en la Escuela de Artes de la Comunicación (UC). Estuve seis meses con permiso de la universidad porque estuve afuera. Llegué un mes antes del Golpe de regreso de Italia, y en ese mes yo estaba en Televisión Nacional. Me faltaron pocos días para ser contratada y viene el Golpe. Mi equipo entero se tuvo que ir al exilio. Yo no porque no tenía contrato, sólo a honorarios. Me faltaban unos diez días y vino el Golpe. Entonces, el programa en TVN se acabó.  Se acabó todo. O sea, fui a cobrar mi sueldo y el señor de la caja me dice “oye, ¿tú en qué programa trabajabas? … ¿ves esa puerta?, ándate y no vuelvas nunca más para acá”. Pude volver el 90’ y lloré. Claro, porque fue fuerte.

Después del Golpe, me quedé sin trabajo, pero pasé a hacer un reemplazo al Sábado Gigante. Yo había trabajado en el Teletrece, era la única mujer en ese tiempo, en el verano de 1972. Entonces, había estado en prensa, pero no me pude quedar porque tenía que seguir estudiando. Pero como mi escuela se congeló después del Golpe, me puse a trabajar ahí hasta diciembre. Ahí hice otras cosas y todo como que se me fue dando. Entonces viví el Golpe ahí, con todo.

 

Cuando volvió a prensa del TVN las diferencias eran gigantes…

Estuve en el 13 hasta 1989, que fue lo del Sí y el No. En marzo de 1990 me ofrecieron ser parte del equipo que armó el 24 horas. Entonces acepté al tiro, por menos plata. Ahí me fui a trabajar y estuve doce años en el TVN.  Fue un trabajo muy lindo, fue bien especial llegar a allá, porque, llegamos en la transición desde lo que había antes y lo que se empezaba a instalar. Nos encontramos con un canal absolutamente quebrado, no había plata. Se habían… no sé qué decir, se habían robado o habían gastado de más.  Era otra estructura. Y quedó mucha gente de antes. Bueno y, por supuesto, un poco antes de que yo llegara, habían desvinculado a ciertas personas, como las que trabajaban con Pinochet o con Lucía Hiriart, a periodistas que eran de la CNI y todo el mundo sabía. Quedó igual mucha gente de antes, con mucho miedo también porque no sabían qué les iba a pasar. Algunos se tuvieron que ir por propia voluntad porque eran obvios. Pero, se quedó mucha gente y empezamos a construir todo con una nueva mentalidad.

Nos encontramos con un equipo de periodistas jóvenes que no tenían idea de lo que había pasado los últimos años. O que sabían muy poco, porque ellos sólo cubrían pautas, y la cobertura de pautas era muy rígida, era a tales ministros o a la CNI.

 

¿Había una censura fuerte? ¿Y era de lo que podían emitir o de la información que llegaba?

De las dos cosas. El emitir, significaba que adentro tú sabías lo que podías decir para afuera y lo que no.

Igual yo agradezco que en Gigantes nos pudiéramos acercar a ciertos temas. Por ejemplo, me acuerdo haber hecho el tema de las adolescentes embarazadas, que era un tema que no se tocaba.

En Sábado Gigante había muchas notas periodísticas. Por ejemplo, con el equipo tratamos el SIDA, porque el primer caso, cuando vino toda esta explosión por lo que estaba pasando afuera, fue como el ochenta y tanto. Y ahí dimos ese reportaje y nos costó también po.

 

 

Alturas de Machu Picchu

En 1981, el director de Sábado Gigante, Reinaldo Sepúlveda, invitó a la periodista a la realización del “especial de televisión” sobre al álbum grabado por Los Jaivas, un trabajo producido en conjunto con la Radio Televisión Peruana y que fue emitido por Canal 13.

¿Cómo fue esa experiencia?

Maravillosa. Éramos muy poquitos. Los peruanos hicieron la producción de plata y lo que tiene que ver con eso, entonces nosotros hicimos la parte más artística con Reinaldo. Fue muy bonito porque trabajamos harto. Editábamos en la noche, entonces, durante una semana, trabajábamos de día y en la noche, partíamos a editar con el editor del canal.

Éramos bastante jóvenes y teníamos esa frescura. Era todo más intuitivo. A mí me encanta la parte artística y creo que los periodistas tienen mucho de artistas también. Siempre le digo a mis alumnos que los periodistas somos artistas, en el arte de escribir, en el arte de lo audiovisual, en el arte de la radio.

 

¿Qué siente cuándo ve ese trabajo?

Le encuentro miles de fallas técnicas, miles. Si yo te contara todas las anécdotas que nos pasaron, da para largo. Por ejemplo, hay un tema que a mí se me ocurrió editarlo como yo pensaba que era, hay otro que lo editó Reinaldo. Cosas así que salían de uno. Que después haya sido tan famoso y hoy es como de culto, no sé, me llama la atención, me pongo contenta. Pero es una cosa muy pa’ adentro, que nunca he compartido mucho.

Fue una locura. Pero fue precioso. Además, conocí a Gabriel (Parra), que después murió al poco tiempo. Ellos eran totales. Fue una experiencia muy linda. Y a Reinaldo le debe pasar lo mismo.

Éramos muy jóvenes. Yo era mayor si, tenía 31 años.

 

Por Cristofer Díaz

Vinculación con el Medio – Periodismo PUCV

11 junio, 2018

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