Rodrigo Araya, profesor del Diplomado Virtual en Gestión Cultural: “La participación en estas instancias, nos permite trabajar en torno al lugar que puede ocupar la gestión cultural”

Durante agosto, los profesores de la Escuela de Periodismo y el Diplomado Virtual en Gestión Cultural, María Pilar Bruce y Rodrigo Araya, fueron convocados por ex alumnos del programa a exponer a las comunas de Puqueldón y Osorno, con el fin de apoyar procesos relativos a la gestión cultural local.

En Puqueldón, la única comuna isla dentro de Chiloé, los docentes fueron invitados a exponer en el Quinto Seminario de Cultura e Historia Local, organizado por la Municipalidad de esa localidad.

La directora del Diplomado en Gestión Cultural, Pilar Bruce, expuso sobre la Comunicación Estratégica como herramienta para los gestores culturales, mientras que el profesor del módulo “Cultura, Arte y Políticas Culturales”, Rodrigo Araya, planteó los desafíos para el desarrollo de la gestión cultural en el mundo intercultural.

El profesor y jefe de docencia de la Escuela, comentó:

¿Qué fue lo que más disfrutó de esta instancia?

Lo interesante es que es que nos permitió compartir y dialogar con gestores culturales, con profesionales del ámbito de la cultura y con estudiantes de enseñanza básica de la comuna, respecto a temas de identidad cultural y gestión cultural. En ese sentido, la experiencia fue muy útil para nosotros, porque nos ayuda a contrastar lo que están elaborando y pensando desde la reflexión sobre experiencias prácticas, en un sector sumamente aislado del país como es Puqueldón.

¿Y en Osorno, en qué consistía la actividad a la que fueron convocados?  

En Osorno, estuvimos invitados por una ex alumna del diplomado, Rosana Faúndez, a una actividad que buscaba ser el punto de partida para el desarrollo de una mesa provincial de educación artística. Esto fue muy bonito, porque nos permitió trabajar en conjunto con Pilar, exponiendo y dialogando en torno al lugar que puede ocupar la gestión cultural en relación al campo de la educación artística, un aspecto interesante cuando, por ejemplo, consideras a los colegios, quienes estaban representados por la dirección provincial de educación y directivos de establecimientos de la región.

De este modo, nos pareció relevante el lugar que pueden ocupar las escuelas, como una especie de centros culturales en los territorios en los que están insertos. Especialmente en la provincia de Osorno, donde los colegios tienen ciertas dinámicas y capacidades instaladas que les permiten transformarse en un centro cultural, pero esto va a depende de cómo estén entendiendo, tanto la gestión cultural, como la educación artística.

Aquí entra el clásico debate, de si la educación artística tiene que desprenderse del canon cultural que por algún motivo tiene más legitimidad en el país, o bien, se plantean los lenguajes artísticos como un medio para facilitar la expresión de las distintas identidades, ese fue un debate que nosotros en algún sentido intencionamos y recogimos experiencias muy interesantes, por ejemplo, el caso del centro cultural de Osorno que está en el centro de la ciudad y que está más bien revestido del canon cultural predominante, pero hace un tiempo hicieron una exposición que consistió en llevar a este recinto, la feria de Osorno y los productos que se venden allí, por lo tanto, transformaron la feria en una obra de arte, del patrimonio vivo de Osorno.

Entonces, me parece que la conversación logró girar en torno a los temas que nosotros podíamos proponer y aportar y a ellos mismos esto les sirvió para que se pudieran replantearan o pudiesen repensar hacia donde hay que llevar esta mesa que están tratando de constituir.

¿Y cuál es la valoración que hace de instancias como estas que se realizan fuera del centro del país?

En el sur del país, por cuestiones climáticas, las acciones que se realizan bajo techo y que convocan personas, son muy importantes y la gestión cultural, en este sentido, tiene unas potencialidades muy impresionantes en términos de que logran convocar personas a acciones que se pueden orientar a la preservación de la identidad cultural.

En el caso de Puqueldón, por ejemplo, que está más o menos cerca de Castro, la conversación que tuvimos con respecto al Mall de Castro o al proyecto del puente, son temas muy fuertes, porque tienen que ver con la posibilidad de que nosotros veamos nuestra identidad cultural deteriorada, o la discusión que se da en Osorno, de cómo construimos la identidad cultural desde ciertas manifestaciones artísticas, cuando empezamos a reconocernos en prácticas cotidianas como la feria, a la que podemos dar la condición de patrimoniable.

En ese sentido, a mí me parece que una discusión muy interesante, es la de la migración afrodescendiente, que está siendo un tema y esto también los obliga a conversar, por ejemplo, en el caso de Chiloé, sobre el tema de las identidades, donde la cultura chilota ya no sería “la” cultura que está afectada por otras culturas hegemónicas, sino que empiezan a ver y a convivir con, por ejemplo, identidades afrodescendientes que cuando llegan a Chiloé, obviamente ocupan una posición más bien desmejorada respecto, por ejemplo, a la identidad cultural chilota.

¿Y cómo lo ven ellos, en las instancias de diálogo, el tema de la relación entre migración e identidad chilota?

Lo que pasa es que, en el caso de Puqueldón, dentro de la cultura chilota, esta última tiende a mirarse como una cultura que no obtiene el reconocimiento que a ellos les gustaría obtener.

En este sentido, el diálogo con otros que están en una misma situación, les permite a ellos terminar de entender su posición, pero yo quedé con la sensación de que las conversaciones y el tema cultural en Chiloé, continua siendo y no extraña, el cómo se logra preservar la identidad y trabajar para que la identidad chilota obtenga el reconocimiento que merece, tanto como por la propia comunidad chilota, debido a los procesos globalizadores que están afectando, como el tipo de reconocimiento que obtiene la identidad cultural chilota en el resto del país.

Esto plantea el convivir en el destiempo que propone Jesús Martín Barbero, cuando habla de la modernidad.

Claramente, y esto ahí se nota con mucha fuerza, pero además, problematiza a los gestores culturales, porque también se hacen la pregunta de si están tratando de preservar una identidad de museo, aunque pueda sonar algo caricaturizado, o en realidad lo que están tratando de hacer es mantener una identidad actualizada, que es capaz de dialogar con los tiempos que le tocan, con los tiempos que se viven y con las distintas identidades que le toca convivir.

¿Y cuál es el proceso en el que están los gestores culturales de estas ciudades?

Tienen las complicaciones que puede tener cualquier centro con pocos habitantes, por ejemplo, el tema de la obtención de recursos, las complicaciones que se tienen al trabajar por la cultura de una identidad que no está en posición hegemónica, como sería la cultura chilota, pero también tienen las satisfacciones que se obtienen al trabajar en estos lugares que son culturalmente tan ricos.

Fueron invitados por personas que cursaron el Diplomado, ¿con qué sensación queda?

Hay una satisfacción preciosa que nos entrega el diplomado a quienes lo hemos impulsado y trabajado en él, que es este contacto con las personas que se han formado con nosotros y observar que las cosas que estamos pensando aquí, efectivamente tienen un correlato para, por ejemplo, el director de cultura de la Municipalidad de Puqueldón, Jaime Haro y para la directora del Centro Cultural de Osorno, Rosana Faúndez, que son personas claves en sus territorios y que si nos invitan, es porque entienden que esto les permite ordenar y sistematizar sus prácticas, y con ello mejorar la calidad de su trabajo.

 

Por Javiera Hernández S.

Diplomado Virtual en Gestión Cultural – Periodismo PUCV

29 noviembre, 2018

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