Javiera Hernández, egresada: “yo creo que la música puede ser periodismo siempre”

La egresada de Periodismo PUCV y periodista del Diplomado Virtual en Gestión Cultural la Escuela, lidera el grupo “Javiera y Lavanda”, que acaba de llegar a Spotify, junto con lanzar su EP con cuatro canciones en un gran show con artistas invitadas y con el teatro del Edificio Cousiño lleno. Ahora, en la espera del lanzamiento de su primer video clip el 21 de diciembre, nos cuenta sobre su vida entre la música y las comunicaciones.

 

¿Cuándo empezaste a tocar?

Lo que pasa es que mi papá le pega harto a la música. No se dedicó a eso, pero hace canciones y toca muchos instrumentos y desde siempre llevaba un charango a la casa y me decía “así se toca el charango” o “así se toca el cuatro venezolano”. De hecho, me acuerdo que mi primera presentación en vivo fue cuando tenía seis años, con mi papá, en el colegio donde yo iba en ese tiempo y tocamos una canción de Violeta Parra. Así que, en realidad, ha sido parte desde siempre.

Decir “oye esto me gusta mucho”, fue cuando empecé a hacer canciones como a los trece.

¿Tuviste bandas antes de esta?

La verdad que sólo fui solista o a veces tocaba con mi papá. Tocábamos los dos en cosas muy de colegio. Ya cuando empezamos a salir de los colegios fue en cafés o cosas así. Pero, la verdad que mi papá trabaja, se dedica a otras cosas, y yo quería seguir tocando y seguir tocando. Entonces, después estuve harto tiempo como solista, en circuitos chicos como de Valparaíso, como en los cafés del cerro Alegre, por lo general. Eso fue en el 2013 más o menos.

¿Cómo es ser músico en Valparaíso? ¿Hay un círculo interesante acá?

Es difícil, sobre todo cuando eres mujer. Tampoco quiero decir que no se nos den los espacios y quejarme en contra de todos.  Pero es difícil.  Valparaíso es muy chico, o sea nosotros conocemos a la mayoría de las bandas que están en el circuito, porque hemos estado en instancias compartiendo con ellos. Primero estuvimos en el laboratorio de producción musical del Balmaceda, después en Escuelas de Rock del Ministerio de las Culturas. Entonces ya cachamos quienes están, nos hicimos amigos entre algunos, con otros no tanto, pero tocamos igual y buena onda.

Es un mundo muy pequeño y es un mundo muy masculino. Casi todas las bandas tienen puros integrantes hombres y todo el circuito que rodea la música, por ejemplo, en la producción musical son todos hombres; en el sonido son hombres, yo no conozco sonidistas mujeres al menos en Valparaíso. Los dueños de los locales, hombres. Todos. Entonces, ha sido peludo porque hay algo entre ellos, como un amiguismo, una especie de compañerismo que no se da conmigo y sí con otros. Por ejemplo, se invitan a tocar y a nosotros no nos invita nadie. Casi todas las cosas que hacemos son porque las he gestionado.

Últimamente nos han llegado un par de invitaciones, por suerte, muy rara vez nos pasa. Pero por lo general, tengo que decirle, por ejemplo, al bajista que es mi mano derecha, “anda a decirle al sonidista que haga esto” porque a mí no me pescan por ser mujer. Entonces, conmigo es una relación más lejana. Por lo mismo, yo creo que tengo más redes de mujeres en la música que de hombres en la música. Igual ha sido bonito, lo hemos conformado nosotros mismos.

¿Y esa red es en el mismo circuito de Valparaíso?

Estamos intentando que sea nacional, pero por ahora es bien de Valpo. Por ejemplo, ahora para nuestro lanzamiento del EP, que fue muy lindo, pensé que faltan tantos espacios para mujeres que no voy a invitar a bandas de hombres. Lo siento, no es nada personal jajaja. Pero, falta tanto que necesitamos este espacio. Entonces invité a la Veró, que es maravillosa y abrió el show. Después tocó Yorka, que con ella hemos podido generar un vínculo. También con Paz Court, porque tomé clases con ella y tenemos buenas redes. Y decidimos que una canción la íbamos a tocar entre puras mujeres, para decir que no somos sólo el objeto. Porque se ve a veces como que en Javiera y Lavanda yo no supiera hacer nada, como que estuviera de florero. Y no po, porque yo hago las canciones, meto mucho los arreglos, hago las gestiones, entonces es como… en verdad no.

¿Y te gustaría dedicarte a algo así como la gestión cultural para abrir espacios para mujeres?

Oh, sería muy bacán. Ojalá en algún momento se dé. Yo creo que en algún momento sí. Por ahora, con que nos vaya un poco bien como banda, porque en realidad uno le dedica mucho, mucho tiempo. Si imagina, nosotros ensayamos entre dos y tres veces por semana y mínimo dos horas. Es harto. Y aparte de eso, es la gestión.

Ahora nos acogió un sello eso sí, que nos ha quitado mucho peso de encima, que se llama Sello RMS, que también está Veró allí, con Millar, Automático y The Place. Así que ahí hemos podido aprender harto sobre la planificación.

¿Es muy difícil mantener una banda?

Yo creo que las bandas que no funcionan es porque les falta eso, les falta planificación. Porque claro, los artistas son “ay hago canciones y paz y amor”, todo muy lindo.

Es como el estereotipo…

Es el estereotipo, pero pasa y mucho. Es el artista que sólo se dedica a crear. Pero el artista que sólo se dedica a crear, muere. Porque tení que tener un equilibrio o tener a alguien que te apadrine para hacer las gestiones, porque tienes que saber de las dos: tení que saber de gestión cultural y tení que saber de música. Y manejarte en ese mundo también, que tiene que ver mucho con las redes que uno es capaz de generar. Redes que no se pueden basar en la competencia entre bandas, creo yo, porque también ese es un tema, el “ay, yo también traigo más gente”. A nosotros nos da lo mismo, porque de la lógica de la gestión cultural, mientras más bandas hayan, más espacios deberían abrirse y más público debería haber. Entonces, bacán que estén saliendo más bandas.

¿Ahora están en Spotify?

Sí, hace unos tres meses. Estamos en todas las plataformas digitales. Nos gusta estar en Spotify porque es el formato en el que se escucha música hoy. Uno piensa en Youtube, que igual sí; pero Spotify es mucho más, sobre todo dentro de la industria. Tú le mandas algo a un productor, y te dice “ya pero mándame tu Spotify”. Es casi requisito mínimo. Uno aparte tiene su dossier, su sitio web y tarjeta de presentación. En ese sentido es necesario tener un piso para que te tomen en serio. Para legitimarte frente al otro también, para decir “yo he tocado acá, acá y acá, y no estoy jugando. Este es mi trabajo”. Yo siempre digo, que trabajo medio tiempo en la Escuela de Periodismo y medio tiempo en Javiera y Lavanda, y tengo también un núcleo de investigación.

¿Y el periodismo?

El periodismo para mí ha sido fundamental. Tengo que admitir que al principio era “ya, tengo que sacar esto”. Pero sabí qué, al final, me di cuenta que es parte de todo.  Más que el periodismo, la comunicación, que le tengo harto cariño al tema de la comunicación y la cultura. Principalmente porque, el rollo de Javiera y Lavanda tiene casi que un marco teórico jajaja.

Me gusta mucho la teoría, entonces, cuándo yo escuché el tema del espacio público… Mira, primero leí a George Yúdice, que tiene un texto que se llama “La cultura como recurso”. Lo leí y pensé “esto es lo que hago”. Dice que el subalterno reclama su espacio de reconocimiento a través de las narrativas que están legitimadas de aparecer en el espacio público.  En este caso, la música. El rapero, es capaz de hablar en el espacio público de lo que pasa en la pobla o en el campamento solo porque rapea. Si no, nadie le va a ir a preguntar por qué vive ahí, ni nadie lo dejará hablar con su propia voz, porque su forma de expresarse no es la adecuada. No se ajusta al lenguaje hegemónico. Pero no es lo mismo con el hip hop, que está aceptado para aparecer en el espacio público por alguna razón.

Entonces, ese es como el rollo. Yo como subalterna, porque siempre me he sentido muy subalterna a pesar de todo. No sé, subalterna mujer de partida. Entonces, yo como subalterna mujer puedo decir lo que pienso con la música, o lo que siento, porque siempre me ha costado mucho hablar de lo que siento. Entonces, puedo hablar por mí misma en el espacio público sin que nadie hable por mí.

Winston Mano tiene un texto muy lindo que se lee con Rodrigo Araya en último semestre, el que dice que la música también puede ser periodismo bajo ciertos estándares.  Yo creo que no es bajo ciertos estándares. Yo creo que la música puede ser periodismo siempre. Cuando leí ese texto fue como “wow, bacán”. Y más encima, era de África entonces aluciné. Ahí encajó todo.

 

Por Cristofer Díaz R.

Vinculación con el Medio – Periodismo PUCV

16 diciembre, 2018

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