Marcela Salinas, ex alumna: “Algo que es tan distante como una pantalla, se puede volver tan cotidiano como lo que pasa ahora”

Marcela Salinas es ex alumna de nuestra Escuela y luego de trabajar en importantes instituciones como el Banco de Alimentos de Bogotá, decidió dar un vuelco a su carrera. De esta manera, hace seis años comenzó con su propio emprendimiento: Frida Café.

Se trata de una cafetería ubicada en el corazón de la comuna de Concón que poco a poco se ha vuelto un espacio de reunión para los vecinos del sector, quienes llegan por las delicias que se ofrecen en el mostrador y se quedan por el ambiente acogedor y comunitario que envuelve el lugar.

– ¿Qué te llevó a este rubro?

-Yo venía de trabajar un par de años en ciudades muy grandes para mi estilo de vida, como Santiago o Bogotá, y quería hacer algo de comunicación más directa y trato con la gente. Antes había trabajado en ONGs que es muy bonito, pero estás lejos de la gente que puedes ayudar. En aduanas trabajaba con personas que atendían público y esa parte fue la que descubrí me gustó mucho, entonces quise hacer algo que me permitiera tener un ingreso independiente, trabajar a mi ritmo y hacer las cosas un poco a mi pinta. Siempre fue un sueño que, por lo visto, es como el sueño clásico de muchos periodistas. Lo tenía pensado para cuando me jubilara, pero me adelanté como 30 años.

– ¿Cómo es ser una mujer a cargo de su propio negocio?

-Ha sido súper interesante, muy empoderador. Si bien yo creo que he tenido buena experiencia en mis trabajos, he sido reconocida y todo, pero el hecho de tomar las riendas de algo y vencer los miedos que yo tenía, de animarme a hacer algo y a seguir mi instinto ha sido súper bueno tanto como persona como en lo profesional, porque me ha dado muchas herramientas. He aprendido mucho el tema de la creatividad, si uno no se mueve, no se da a conocer, el negocio es más lento o cuesta darlo a conocer, entonces ir armando redes, siendo creativa, conociendo gente creativa.

 

Lugar de encuentro

Para Marcela, el sello de Frida Café es el sentido de comunidad que envuelve a aquellos que entran a disfrutar de una carta que en sus palabras es reducida, para priorizar la frescura de los productos. Son esos detalles los que los mismos clientes han internalizado y utilizan para recomendar el lugar.

“Mi aporte es conectar gente, crear esta comunidad y es muy rico porque tiene un reconocimiento, que de repente es cariño al ego, pero que a la larga lo más importante son las cosas que pasan mucho más allá. Que de repente uno sepa de alguien que está buscando un trabajo y encuentra alguien que necesita esa persona y después siguen su propio camino, es muy entretenido”, comentó la emprendedora.

– ¿Cuál ha sido la recepción de los vecinos de Concón a esta propuesta?

-Súper buena, mis vecinos del mismo centro comercial me regalonean un montón. Yo soy de las más chicas ahí, tengo 40 años pero me siento como de verdad de las más chicas. Mucha gente se ha animado a hacer cosas y yo también me he ido animando, he perdido el miedo. Ahora voy un poco por la vida con esto de que es mejor pedir perdón que pedir permiso, mientras no haga daño a nadie, pero empoderándonos con la plaza, con hacer cosas, con pedir permisos y hacer ferias y dar oportunidades a emprendedores chiquititos. Y la gente, la que llega caminando al café, son un siete. Muchas veces pasan simplemente a saludar.

– ¿Cómo convergen las comunicaciones con este rubro?

-Al principio si uno no mete bulla, no se hace tan conocido. Y fue un poco así. Uno de los mayores aprendizajes profesionales para mí, fue meterme de lleno a las redes sociales. En mis trabajos anteriores yo veía más gestión de prensa y me tocaba de todo, hacer declaraciones públicas, organizar y estar lista para ciertas cosas, etcétera. Pero aquí tuve el tiempo que en las otras organizaciones no tuve y necesitaba hacerlo yo directamente. Algo que es tan distante como una pantalla, y se puede volver tan cotidiano con lo que pasa ahora que la gente me escribe para saber qué pasteles tengo en el día y tiene esa confianza para hacerlo. Uno aquí es muy consciente de lo que comunica, porque todo comunica.

– ¿Qué recomendación le darías a los emprendedores que están pasando por tiempos difíciles?

-Yo creo que hay que persistir y comunicacionalmente hablando, hay que estar visible. Hay que mantener la marca, hay que estar atentos a responder mensajes. Es el momento de concentrarse en lo importante y también, dentro de lo posible, de reinventarse. Yo me he sacado el sombrero por marcas mucho más grandes que la mía -hablando a nivel local-, que si se tienen que vender huevos y queso con despacho a domicilio, aunque sean un restaurant, lo están haciendo. Y a la larga, la gente premia eso, en estos momentos está congelado todo pero después van a volver a sus espacios favoritos y van a agradecer que hayan estado preocupados por ellos.

 

 

 

 

15 junio, 2020

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