ONG Moviendo recibe reconocimiento de la Organización Mundial del Ocio

La Organización Mundial del Ocio (World Leisure Organization) es una Organización No Gubernamental sin fines de lucro conformada por personas y organizaciones de todo el mundo. Su objetivo principal es promover el ocio como parte fundamental del desarrollo cultural, social, económico, y ambiental. Anualmente, la organización realiza un concurso en el cual ONG Moviendo, ganó en la categoría “Best youth volunteers”, donde se reconoce el trabajo realizado por los voluntarios del equipo.

Moviendo es una Organización No Gubernamental sin fines de lucro que promueve el derecho al ocio a través de la práctica del deporte, actividad física y recreación. Contraria a la visión del ocio como un aspecto negativo, la ONG plantea que es una dimensión necesaria para el bienestar y que puede ser un espacio de generación de vínculos para la construcción de una sociedad más justa. Ha desarrollado proyectos con niños y niñas del campamento Felipe Camiroaga y con adultos con discapacidad intelectual.

Respecto a este reconocimiento conversamos con María Paz Gálvez, Coordinadora de CUVIC, académica y Jefa de Vinculación con el Medio de Periodismo PUCV y co-directora de Moviendo Chile para conocer sus apreciaciones en torno a este premio.

María Paz Gálvez, Coordinadora de CUVIC, académica y Jefa de Vinculación con el Medio de Periodismo PUCV y co-directora de Moviendo Chile.

¿Podría contarme un poco sobre la historia de ONG Moviendo?

Todo partió hace unos seis años, con un grupo de amigos teníamos la inquietud de hacer algún trabajo de índole social. Todos los que conformábamos el equipo fundador teníamos experiencia previa ya sea como voluntarios o como profesionales, en organizaciones sociales así que empezamos a conversar sobre qué era lo que nos motivaba, lo que nos unía, alguna causa social que consideráramos importante y apareció el tema del deporte como punto de interés. Aunque ninguno de nosotros es deportista experto, nos parecía que el deporte es una herramienta social muy valiosa.

Después de eso fuimos investigando, reflexionamos por mucho tiempo. Ahí decidimos que el deporte era un foco interesante, pero que lo que nos molestaba de la sociedad era esa exacerbación de la productividad, del cansancio y del trabajo como único foco de la vida.

A todos nos gusta trabajar, lo disfrutamos, pero también queremos que existan satisfacciones y bienestares asociados a otras cosas. Y ahí aparece el ocio, específicamente a través de la práctica del deporte, actividades físicas y recreación. Para nosotros también era importante que esto fuera en una lógica de sociabilidad, lo que no quiere decir que no sea válido tener espacios de ocio personal, pero nuestra propuesta y trabajo se enfoca en el estar con otros, fortalecer vínculos y hacer comunidad a partir del ocio.

¿Cómo lo han hecho desde la ONG para desvincular el concepto del ocio de estigmas como la flojera, actividades no productivas, entre otras?

Creo que es un camino que aún estamos formando porque nuestro punto de partida fue el poder posicionar el ocio como algo no negativo. Entonces, lo primero que hemos hecho es partir por nosotros mismos, tratando de resignificar el concepto y permitirnos espacios de ocio sin descuidar las responsabilidades, porque ambas cosas no son incompatibles. Uno de repente siente culpa de no estar produciendo y esa es la primera auto educación.

Y bueno, el resto ha sido netamente nuestro trabajo. Hemos hecho actividades que son más educativas como campañas y conversatorios. El año pasado realizamos uno que tenía que ver con el derecho al ocio para personas con discapacidad. Con todas estas instancias apuntamos a grupos que socialmente quedan excluidos de varias posibilidades de recreación.

Hoy día para disfrutar muchos espacios de ocio hay que pagar, entonces, como pasa a ser un bien de consumo más, genera exclusión también.

Respecto al reconocimiento realizado por la Organización Mundial del Ocio, ¿qué significa para usted que Moviendo haya recibido el primer lugar en la categoría Best youth volunteers? 

Ha sido súper gratificante, una alegría por muchas cosas. Esta ONG funciona con mucho cariño, trabajo y sacrificio de todos los que somos parte. Somos una organización pequeña, no tenemos ningún financiamiento permanente que nos permita funcionar, todos los que estamos ahí somos voluntarios.

Entonces, para una organización pequeña como nosotros recibir un reconocimiento de esta categoría es un golpe anímico muy grande. Valida la forma de trabajar que hemos llevado durante estos años, siempre desde el respeto, la humildad y siendo lo más conscientes posibles.

¿Cómo han logrado adaptar sus actividades y proyectos, al contexto de pandemia que atravesamos?

Ha sido muy difícil porque los grupos con los que trabajamos son personas excluidas de diversos ámbitos de la sociedad, y también del digital. No cuentan en muchos casos con la conexión o dispositivo propio, ni tampoco han tenido la oportunidad de ejercitar sus competencias con respecto al uso de tecnologías.

Nuestro trabajo ha estado más lento, hemos hecho menos cosas que en otros años. De todas formas, en el verano como tuvimos una mayor apertura de algunas medidas sanitarias, se nos dio la oportunidad de encontrarnos presencialmente en algunas actividades. Pero ha sido difícil, nuestro trabajo ha logrado mantener el vínculo, el contacto y el cariño pero se ha vuelto complejo poder trabajar.

Uno echa de menos porque no es lo mismo y eso lamentablemente nos refleja el país desigual en el que estamos. No es llegar y decir “ahora todo es por Zoom”, porque no es así. Yo creo que una de las cosas que nos ha permitido poder hacer algo es que llevamos tiempo con la gente. Ya hay un vínculo de por medio, un cariño y conocimiento mutuo que nos permite salir adelante pese a todas las dificultades.

¿Qué ha sido lo más enriquecedor de formar parte de la ONG por todos estos años?

Muchas cosas, pero principalmente el poder trabajar en reivindicar los vínculos comunitarios, en todos los sentidos. Primero, desde un sentido de equipo dentro de la misma ONG, ya que las cosas que hacemos son imposibles de hacer de forma individual. Entonces, hay una reivindicación de decir “oye, somos humanos, no seres autosuficientes, nos enriquecemos con el trabajo con otros”. La ONG existe no porque a mí se me ocurrió, sino porque hubo un proceso de reflexión grupal y trabajo conjunto y sigue siendo así día a día, semana a semana.

Y por otra parte, trabajar colectivamente como un acto reivindicativo con las comunidades directamente. Hay aprendizaje mutuo, y eso es lo satisfactorio. Yo no creo mucho en los triunfos individuales, porque siempre hay trabajo colectivo entremedio.

Sin que los papás de los niños con los que trabajamos hayan aportado, y se hayan reunido con nosotros, no existe Moviendo. Sin que los niños hayan decidido participar, aportar sus ideas, no hay ONG Moviendo. Sin que el equipo voluntario no se junte todas las semanas para reflexionar y planificar, no hay ONG Moviendo. Entonces, en esta sociedad tan individualista se nos olvida a veces el trabajo colectivo.

¿Qué espera para la ONG Moviendo en un futuro?

Para organizaciones como la nuestra subsistir ya es un gran logro porque defendemos una causa que quizás hoy día se está socializando más pero que todavía sigue siendo algo muy mal mirado o se le da poca importancia.

Y por otro lado, somos una organización pequeña que existe con mucho trabajo y esfuerzo día a día entonces, una de las cosas que quiero es que ONG Moviendo siga existiendo y que logremos transformarla en una organización más sostenible en todo sentido, es decir, entre el propio equipo, con las comunidades, y ambientalmente. Y ese es el desafío, porque mantenerlo implica muchísimo esfuerzo personal que probablemente todos estamos muy felices de dar, pero también genera cansancio.

Por Melanie Flores Solari
25 junio, 2021

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