Daniela Lazcano Peña: “El periodismo y la comunicación deben estar al servicio de las personas”
La profesora de Periodismo PUCV y cofundadora de CUVIC reflexiona sobre el aprendizaje que deja el trabajo con comunidades, el rol social del periodismo y los desafíos de un proyecto que, desde hace casi una década, fortalece el vínculo entre la universidad y el territorio.
Desde la creación de CUVIC en 2017, Daniela Lazcano Peña ha sido parte de un proyecto que busca conectar la formación universitaria con las comunidades. Como profesora de Periodismo PUCV, destaca el valor de construir vínculos de confianza y de comprender la comunicación como una herramienta de transformación social.
En esta entrevista conversamos sobre el impacto de CUVIC en la formación de sus voluntarios y voluntarias, los aprendizajes construidos junto a las comunidades y su mirada sobre el presente y futuro del proyecto.
A lo largo de estos años has acompañado a decenas de estudiantes en proyectos con comunidades. ¿Qué transformación has visto en ellos cuando pasan por CUVIC?
Creo que los estudiantes que deciden participar en CUVIC ya tienen como motivación una vocación social y las ganas de hacer algo más que sólo asistir a clases. Esa disposición está presente desde el inicio.
A partir de ese punto, en su paso por el proyecto he visto cómo comienzan a comprender que el periodismo y la comunicación no son algo abstracto, sino que tienen un impacto real en las personas. El trabajo en terreno les permite ver de manera concreta cómo las herramientas periodísticas pueden aportar a las comunidades y abrir una nueva mirada sobre el sentido de la profesión.
CUVIC trabaja con organizaciones sociales y territorios diversos. ¿Qué aprendizajes te han dejado esas colaboraciones?
El principal aprendizaje ha sido entender la diversidad de los territorios y de las organizaciones. Cada una tiene su propia historia y desafíos, por lo que ningún proyecto puede ser exactamente igual a otro. En CUVIC siempre buscamos alejarnos de lo estandarizado y adaptar nuestro trabajo a lo que cada comunidad realmente necesita.
También he reafirmado la importancia de la comunicación en su dimensión más humana. Más allá de los productos periodísticos que desarrollamos, muchas veces lo más valioso son los vínculos que se construyen con las personas. Esa comunicación interpersonal y la confianza que se genera son, para mí, uno de los mayores aprendizajes.
¿Cuál ha sido uno de los proyectos o experiencias de CUVIC que más te ha marcado y por qué?
Es difícil elegir una sola experiencia, porque le tengo un cariño especial a todos los proyectos de CUVIC. Pero si tuviera que mencionar uno, recordaría una de las primeras actividades que realizamos junto al Museo Histórico de Placilla y la Escuela México.
Invitamos a niños y niñas de kínder a dibujar qué significaba para ellos ser placillanos y placillanas, y luego esos trabajos fueron exhibidos en el museo como una exposición. Ver sus dibujos reconocidos como parte del patrimonio de su comunidad fue muy emocionante. Creo que esa experiencia refleja muy bien el espíritu de CUVIC: poner en valor las historias y las voces de las personas, por pequeñas que parezcan.
Desde tu experiencia, ¿qué habilidades necesita desarrollar hoy un periodista para generar un impacto real en la sociedad?
Más que una habilidad exclusiva de los periodistas, creo que hoy todos y todas deberíamos fortalecer la empatía, la capacidad de escuchar y el diálogo. A veces se privilegia hablar o expresar con fuerza lo que cada uno quiere decir, pero olvidamos escuchar a quienes tenemos al frente.
En el periodismo eso es fundamental. Detrás de cada fuente hay una historia y una trayectoria que merece ser comprendida. Más que buscar solamente contenidos llamativos, creo que nunca debemos perder la humanidad. Esa capacidad de escuchar y dialogar es esencial para nuestra profesión y para aportar verdaderamente a la sociedad.
Proyectando a CUVIC hacia los próximos cinco años, ¿qué te gustaría que lograra?
El próximo año cumplimos diez años y me gustaría celebrarlo reencontrándonos con todas las personas que han sido parte de esta historia. Más que pensar en crecer por crecer, espero que CUVIC siga desarrollándose de manera orgánica y, ojalá, pueda contar con un equipo más permanente que fortalezca su organización.
Pero, sobre todo, quisiera que nunca perdiéramos nuestra esencia. Que sigamos siendo un proyecto cercano, humano y comprometido con las comunidades; que nunca nos movamos solo por indicadores, sino por el propósito que nos dio origen: entender que la universidad tiene una responsabilidad y compromiso social y que el periodismo y la comunicación deben estar al servicio de las personas.