Profesor de Castellano y Comunicación, Administrador Público y Magíster en Liderazgo y Gestión en Organizaciones Escolares, el actual evaluador de la Agencia de Calidad de la Educación nos cuenta su experiencia en el Programa luego de haber terminado el primer semestre, el primero del nuevo plan de estudios y bajo la modalidad online-sincrónica.
¿Cómo describirías tu experiencia general en el Magíster en Comunicación PUCV durante este primer semestre?
Mi experiencia general ha sido altamente desafiante. Este primer semestre ha significado un proceso de relectura crítica de mi trayectoria profesional y académica, particularmente desde una perspectiva comunicacional que antes no había abordado de manera sistemática.
Destaco especialmente la disposición, conocimiento y cercanía del cuerpo académico, que ha generado un espacio de diálogo exigente pero humano, favoreciendo la reflexión crítica y el aprendizaje profundo. Asimismo, el formato virtual sincrónico y la plataforma institucional han sido claves para conciliar de manera realista mis tiempos de trabajo, familia, estudios, lectura, deporte y descanso, permitiéndome sostener el proceso formativo con orden y compromiso.
Este programa de postgrado representa además mi segundo magíster en la PUCV, institución que valoro profundamente por la solidez de su formación académica y humana, y por su coherencia entre exigencia intelectual y sentido ético. En este marco, la obtención de la Beca de Exención de Arancel del Magíster en Comunicación ha sido especialmente significativa, no solo por el apoyo concreto que representa, sino también porque constituye un reconocimiento institucional que me ha permitido acceder, sostener y proyectar este proceso formativo con un alto nivel de compromiso y responsabilidad académica.
¿De qué manera los contenidos abordados en las asignaturas han contribuido a ampliar o profundizar tu comprensión del campo de la comunicación?
Los contenidos trabajados en las clases y actividades han contribuido a complejizar mi comprensión del campo de la comunicación, permitiéndome abordarla no solo como una herramienta, sino como un campo estratégico atravesado por relaciones de poder, disputas simbólicas y procesos de legitimación institucional.
Desde esta perspectiva, todo lo desarrollado en el semestre se vuelve central para comprender fenómenos vinculados a mis áreas de interés: poder, liderazgo, autoridad, micropolítica, políticas públicas, educación y comunicación, especialmente en contextos organizacionales y del sector público. Esta ampliación conceptual ha sido fundamental para articular mi experiencia profesional con marcos teóricos contemporáneos, enriqueciendo tanto mi práctica como mis proyecciones académicas y de investigación.
¿Qué asignaturas o enfoques te han resultado más significativos para tu formación profesional, y por qué?
Me han resultado especialmente significativos los enfoques vinculados a la comunicación estratégica y política, audiencias y cultura digital, ya que dialogan directamente con mi experiencia en el sistema educativo público e intereses de investigación; permitiéndome comprender cómo las narrativas institucionales, discursos y prácticas comunicacionales inciden en la confianza, gobernanza y legitimidad de las organizaciones, particularmente en escenarios de crisis o transformación.
Además, valoro profundamente el aprendizaje colaborativo, potenciado por un gran grupo humano. El conocer a excelentes compañeros y compañeras, y conformar un grupo de estudios sólido y comprometido, ha enriquecido significativamente el proceso formativo, tanto en lo académico como en lo personal.
¿Cómo evaluarías el equilibrio entre los aspectos teóricos y prácticos del programa en este primer semestre?
Evalúo muy positivamente el equilibrio entre teoría y práctica, ya que el programa ofrece una base teórica rigurosa y actualizada, que se articula coherentemente con ejercicios aplicados, análisis de casos y proyectos de intervención.
Este diseño curricular permite que los marcos conceptuales no queden solo en un plano abstracto, sino que puedan ser utilizados para analizar fenómenos comunicacionales reales, especialmente en contextos institucionales, educativos y de política pública, favoreciendo un aprendizaje significativo y transferible a la práctica profesional.
¿Qué desafíos has enfrentado durante este primer semestre y cómo consideras que el programa te ha apoyado para abordarlos?
Uno de los principales desafíos ha sido compatibilizar la alta exigencia académica del programa con mis responsabilidades laborales y familiares. A ello se suma el desafío intelectual de incorporar nuevos lenguajes disciplinares y marcos teóricos provenientes del campo de la comunicación.
En este sentido, el programa ha sido un apoyo clave, tanto por su flexibilidad y calidad del formato virtual sincrónico, como por el acompañamiento docente, caracterizado por la cercanía, retroalimentación permanente y una alta exigencia académica orientada al aprendizaje profundo y desarrollo de habilidades, más que simplemente al cumplimiento formal de “calificar” o “pasar contenidos”.
De cara al segundo semestre, ¿qué expectativas o proyecciones tienes respecto a tu proceso formativo en el Magíster en Comunicación PUCV?
De cara al segundo semestre, espero profundizar en la articulación entre comunicación, educación, poder e institucionalidad, fortaleciendo una línea de trabajo que dialogue tanto con mi ejercicio profesional como con mis proyecciones académicas futuras. Valoro especialmente las posibilidades que ofrece el programa para integrarse a grupos de investigación y proyectar la continuidad hacia estudios Doctorales, lo que resulta coherente con mis intereses y trayectoria académica.
Mi expectativa es consolidar una mirada estratégica, crítica y ética de la comunicación, que me permita investigar, diseñar y evaluar procesos comunicacionales complejos en contextos de carácter público, contribuyendo a una práctica profesional más reflexiva y transformadora.