Profesor Claudio Elórtegui: “La innovación pública, colectiva y abierta se logran más fácilmente desde modelos regionales”

La línea de investigación del profesor Claudio Elórtegui es la de Comunicación política. En nuestra Escuela dicta las asignaturas de Periodismo y Espacio público y Periodismo y Globalización.

En medio de la crisis sanitaria que atraviesa Chile y el mundo, el profesor de nuestra Escuela, Claudio Elórtegui reflexionó sobre el centralismo en que opera el país y cómo este afecta las regiones en tiempos de crisis.

Estas ideas se vinculan con su línea de investigación sobre comunicación política y las ha plasmado, por ejemplo, en sus columnas de opinión publicadas en El Martutino. En ellas, expone una realidad lamentable: las regiones se habrían convertido en el “patio trasero” de Santiago.

En medio de la contingencia a raíz del Covid-19, ¿Cómo se refleja en las regiones el centralismo del país?

Las emergencias siempre develan las fragilidades de los sistemas. Si esas crisis son intempestivas para la política de una nación centralizada como la chilena, se producen efectos lamentables cuando las decisiones radican en núcleos duros y poco abiertos a la retroalimentación territorial. Un tema clave es la velocidad de respuesta ante la emergencia, en dicho contexto, estás involucrando la vida de las personas y sus comunidades, por lo que son momentos de incertidumbre y muy emocionales que requieren una claridad máxima en los contenidos y mensajes a comunicar. Esa empatía y sensibilidad es muy difícil de lograr cuando lo planificas desde un sitial administrativo centralizado como el Estado chileno lo ha venido desarrollando. También es un tema de poder, o transferencia del poder y del peso específico de representatividad de las autoridades regionales actuales. Finalmente, sabes que los intendentes actúan como voceros muy controlados por el nivel central y los gobernadores como facilitadores del enlace con la capital.

¿A qué se debe este fenómeno?

Hay muchos factores como los históricos, culturales políticos, económicos, normativos. Una planificación original de control propia de una dictadura, la reafirmación de un presidencialismo exacerbado y motivos estratégicos de defensa, entre otros.

¿La crisis de este modelo era algo que se podía prevenir?

Llegó un punto en que hasta la propia OCDE señala que evitar la descentralización está siendo perjudicial para la competitividad del país. Esto será más evidente bajo los nuevos paradigmas que comienzan a acelerarse debido a la crisis que dejará el Covid-19. La innovación pública, colectiva y abierta se logran más fácilmente desde modelos regionales. Desde lo comunicacional, vengo insistiendo en que es el momento de terminar con la carga simbólica de ver a las regiones, y sobre todo a la nuestra, como los “patios traseros” de la Región Metropolitana. Esa mirada indolente ha degradado instituciones como el propio Congreso en Valparaíso, ha destruido medios de comunicación regionales y minimizado, por no decir invisibilizado, el aporte cultural e intelectual de lo regional, que es visto como algo ornamental o de disfrute pasajero de aquellos que incluso pueden llegar en helicópteros desde la capital.

¿Cuál es el desafío de las regiones post crisis sanitaria?

Necesitamos que aquello que va quedando e irá quedando en nuestra región luego del Covid-19, lo protejamos y potenciemos. Veo muchas causas supuestamente regionales que, finalmente, siguen tributando a las elites tradicionales o a las nuevas elites santiaguinas, buscando desesperadamente su atención. Lo que nos va quedando, lo que sigue sobreviviendo, es de una riqueza social y comunicacional, por lo que se debe amplificar para provocar el mayor cambio regional en los últimos 50 años. ¿Para dónde va ese cambio? Solo lo sabemos los que vivimos y formamos parte de esta región y del proceso de escucha activa que también debemos imaginar, con la finalidad de construir nuestra visión regional.

¿Cuál es el rol del periodismo y las comunicaciones en la demanda por la descentralización?

El rol de las comunicaciones regionales parte de la formación y de lo que proyectemos como estructuras mediáticas o ecosistemas comunicacionales en nuestros entornos. Algo que evidentemente está en crisis. Si esa formación no apela a la rigurosidad en la observación de los nuevos fenómenos, a valorar y respetar las escuelas de periodismo regionales como espacios estratégicos de lo local; si no asumimos el cambio permanente que se está generando en los comportamientos de consumo de la información y en los nuevos modelos comunicacionales de ejercicio de la ciudadanía, el peso de lo regional seguirá debilitándose, porque no conseguirá un estándar de sustentabilidad profesional. La velocidad cognitiva y tecnológica de la comunicación es tan intensa, que el que no quiera aprender, estudiar, innovar, reinventarse, no importando la edad, no podrá ejercer un periodismo mínimamente profesional, necesario para diseñar las nuevas comunicaciones de regiones que tendrán como nuevas fronteras, los límites del conocimiento, pero también, la crudeza de menores recursos económicos disponibles.

¿Cuál es su expectativa frente a este tema?

Mi sueño es que se pueda avanzar hacia una gobernanza regional de datos abiertos, solidaria, que dialogue y estimule a los emprendedores y emprendedoras de la comunicación, a la ciudadanía y a la creatividad en general, que se reactive desde la identidad y las fortalezas humanas presentes en el territorio, que se complemente con plataformas digitales de comunicación e innovación de punta, nacidas desde la colaboración con las universidades y las comunidades, en función de establecer un modelo eficiente de gestión de lo social, con servicios de excelencia y en contacto con una nueva globalización. Esperemos sea mejor que la actual, que probablemente se irá reconfigurando luego de la pandemia.

Por Paola Toledo
Vinculación con el Medio – Periodismo PUCV

29 mayo, 2020

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