Macarena Deney, ex alumna: una mirada a la crisis desde las organizaciones y los desafíos de género en la industria eléctrica

Macarena Deney es periodista de nuestra Escuela. Cuenta con un Magíster en Comunicación de la PUCV y un Magíster en Habilidades Directivas de la Universidad Adolfo Ibáñez. Tiene experiencia en comunicación estratégica, así como en marketing y experiencia de servicio. Se ha desempeñado como docente y fue jefa de la carrera de Periodismo en la Universidad de Viña del Mar. Actualmente trabaja como subgerenta de Asuntos Corporativos y Comunidades en Chilquinta Energía S.A.

Conversamos con ella sobre el desafío del funcionamiento de las organizaciones en el contexto actual de crisis social y sanitaria por COVID-19, estrategias utilizadas para afrontar las emergencias y cómo es ser mujer en la industria energética.

¿Cuáles crees que son los principales desafíos en el funcionamiento de las empresas al momento de enfrentar una crisis?

La experiencia me ha indicado que el principal desafío que tiene cualquier compañía en una crisis es el de la flexibilidad. Esto se relaciona con que todas las crisis son diferentes y cualquier plan de acción que se lleve a cabo es dentro de un marco general. Por eso, tener equipos que sean flexibles es sumamente importante, porque cuesta mucho que la gente se adapte y esté abierta a los cambios. Actualmente, es necesario que las empresas cambien la forma de responder, deben estar atentas a las nuevas tecnologías y a cómo cambian los diferentes escenarios, poniendo atención en sus públicos por sobre todo.

En el contexto actual ¿Qué desafíos ha generado la pandemia de COVID-19 y el estallido social en específico para el área donde trabaja?

Han sido varios desafíos, sobre todo en lo que se relaciona con el teletrabajo y adaptarse a él en un tiempo récord, debido a que la pandemia no dio espacio para hacer una mayor planificación. Surgen muchas preguntas cuando uno no está trabajando en su entorno habitual y esto genera niveles de incertidumbre en algunas personas que hay que ayudar a bajar. En esto la comunicación interna es la principal herramienta estratégica para que los trabajadores y trabajadoras puedan desenvolverse en un escenario en el que al menos puedan tener algunas certezas.

A pesar de eso, el lugar donde trabajo es una empresa de servicio las 24 horas del día, que está acostumbrada a la contingencia y trabaja todos los días del año en emergencias de distinta índole, por ejemplo, un corte de luz o un incendio donde se debe cortar la energía. En ese sentido, la adaptabilidad fue bastante más fácil que en relación a otras industrias que pueden ser más rígidas en estos casos. La compañía tiene políticas de personas donde el centro son los colaboradores, por lo tanto, todas las decisiones que se tomaron y las acciones que se realizaron en plena crisis social y pandemia de COVID-19, siempre están enfocadas en la seguridad de las personas y colaboradores.

¿Qué estrategias comunicacionales se pueden aplicar para afrontar estas crisis?

La que hemos utilizado es la de información permanente, debido a que existe un periodo de incertidumbre donde se controlan pocas áreas. Por lo mismo, la estrategia ha sido fortalecer todos los canales de comunicación interna, trabajar en ellos y potenciarlos. Estar permanentemente comunicando a través de los gerentes, jefaturas o cargos intermedios de las acciones que está tomando la compañía en relación a los cuidados por la pandemia y el teletrabajo.

Sin embargo, los planes también son de corto alcance, porque ahora no está la capacidad de proyectar comunicacionalmente la forma en que se manejarán estos temas en una semana más. Es muy complejo proyectar lo que pasará más adelante y por lo mismo se utilizan planes generales para afrontar la emergencia. Por eso, nos enfocamos en actualizar constantemente nuestra plataforma de comunicación interna, la que se renueva diariamente con lo que está pasando.

 

Las comunicaciones son las que interpretan la estrategia y están a cargo de ayudar a que la organización cumpla su propósito. Por lo mismo, son muy relevantes en ese contexto.

 

¿Qué proyecciones a futuro tiene para la comunicación organizacional?

Para mí es una parte importante del futuro que se viene en periodismo. Esto se relaciona con la importancia que tiene la comunicación en las organizaciones, la forma en que finalmente construyen la sociedad y un mundo con determinadas visiones. Las comunicaciones son las que interpretan la estrategia y están a cargo de ayudar a que la organización cumpla su propósito. Por lo mismo, son muy relevantes en ese contexto. Finalmente, se trata de cómo queremos que la organización se desarrolle y cumpla un determinado rol en la sociedad.

El otro futuro que veo es el trabajo en comunidades, porque es un campo excelente para los periodistas, ya que hay un desarrollo bastante importante de todas las habilidades comunicacionales y del espíritu crítico que se adquiere en la Escuela, porque eres capaz de interpretar y hacer los puentes entre la organización y la comunidad en la que te desarrollas.

 

Desafíos de género en la industria energética

Para Macarena esta es un área tradicionalmente masculina por factores culturales, pero cree que hoy en día hay más mujeres trabajando en ella que antes, a pesar de que todavía son pocas. “Desde que las mujeres somos niñas se nos dice que los ingenieros son hombres, las enfermeras son mujeres y el estereotipo aún pesa bastante en muchas generaciones”, afirma.

¿Cómo ha sido trabajar en un entorno en que la mayoría de quienes toman las grandes decisiones son hombres?

A mí me tocó en un momento de grandes cambios, ya que cuando entré a trabajar a Chilquinta estaban ingresando mujeres a cargos ejecutivos y varias ingenieras industriales o eléctricas que comenzaron a trabajar en distintas áreas de la compañía. Hoy tenemos índices de paridad de género bastante importantes, eso sí, aún no somos mayoría mujeres porque en buena parte de las ingenierías son muy pocas las que entran a estudiar esta carrera.  Actualmente mi equipo de trabajo lo conformamos sietes mujeres que estamos a cargo de asuntos corporativos, comunicación interna, externa, marketing, redes sociales y comunidades.

¿Cuáles son los principales desafíos para las mujeres que trabajan en oficios altamente masculinizados?

Yo diría que ser valoradas profesionalmente, lograr equidad de género en sueldos y en cómo se nos evalúa. Al mismo tiempo, lograr que los trabajos en los que estemos tengan buenos beneficios pensados en la equidad, la familia y la vida en pareja. No me parece buena idea que se haga una discriminación positiva, porque esta práctica se realizó por mucho tiempo y tampoco trajo muchas soluciones. Por ejemplo, te decían que tenías beneficio de Jardín Infantil, como si fuera algo exclusivo de las mujeres y no de una pareja o una familia, lo que iba en detrimento del sueldo que recibías al final y que no era igual al de tu compañero que ejercía las mismas funciones. Otro desafío que veo es aprovechar el contexto actual, ya que esta es una gran oportunidad de mirar el mundo y hacerse parte activa del cambio que queremos vivir y que se refleje en las futuras generaciones de mujeres que se incorporarán. Así podremos dejar de hablar de ambientes altamente masculinizados y que sean equitativos e iguales para todas y todos.

 

 Por Alger Montenegro

Vinculación con el Medio – Periodismo PUCV

30 junio, 2020

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