Catalina Sánchez sobre su intercambio en Australia: “Aprendimos a cómo contar historias estando encerrados”

Catalina Sánchez, estudiante de quinto año, realizó durante el primer semestre de 2020 un intercambio en tierras australianas, en la RMIT University.  En esta oportunidad, nos comenta sobre cómo fue su experiencia viviendo en Melbourne y la manera en que tuvo que enfrentar la pandemia desde otro continente.

¿Qué te motivó y por qué decidiste ir a Australia para realizar el intercambio?

Primero me motivó porque tengo familia en Australia que no conocía mucho. Además, mi tía había ido para allá varias veces y siempre cuando yo era chica nos traía recuerdos y me daban ganas de ir porque nos mostraba fotos de animales y naturaleza que encontraba súper lindos.

También me interesaba mejorar mi inglés, porque a mí me gusta mucho el idioma, pero no lo hablo con nadie en específico, entonces me faltaba eso de poder hablar con personas y quería desarrollarlo más en un país de habla inglesa.

¿Cómo fue el proceso de integración al nuevo ambiente?

Fue entretenido y distinto porque no conocía a nadie, pero me fui con personas de la Universidad que también se iban a Australia, entonces nosotros empezamos a hablar por mail y nos apoyamos harto con el tema de la postulación, y ya cuando llegamos al país, nos juntamos y fue mucho más fácil integrarse a todos los otros extranjeros que venían de diferentes lugares. Fue muy divertido porque tuvimos una semana de orientación donde hicimos varias actividades para los del intercambio y conocimos a mucha gente.

Yo tuve un ramo que era de Periodismo en donde casi todos eran estudiantes de Australia y fue bacán porque la mayoría era de la zona. Entonces yo les iba preguntando cosas del lugar, salí con algunos porque ellos conocían todo de la ciudad y, por ejemplo, me decían las picadas para encontrar comida barata, o cosas que yo no sabía, entonces eso igual fue entretenido.

¿Qué es lo que más destacas de esta experiencia?

Destaco conocer a gente de otras culturas, eso es bacán, conoces personas de muchos países distintos y te impresionas de lo poco que sabes acerca del resto del mundo, como no sé, tradiciones o cosas super pequeñas que uno no tiene ni idea pero que te explotan la cabeza.

Siento que aprendes mucho, aprendes demasiado. También la experiencia de valerse por ti misma, yo igual estaba con mi familia, pero ellos eran muy relajados y no eran tan apegados como en Latinoamérica en donde todo el mundo está preocupado de ti, entonces me dejaban sola a cada rato y yo tenía que hacer todo de manera independiente.

¿Qué crees que fue lo más desafiante?

Yo creo que lo más desafiante fue la cuarentena, porque cuando yo me fui, estaba el virus solo en China y nunca pensé que iba a llegar a todo el mundo. Nosotros llegamos y fueron 3 semanas que tuvimos clases presenciales, me acuerdo en la asignatura de Periodismo que era como de radio y televisión, empezábamos todo el rato a hablar de que el virus llegaba a tal parte y de repente fue como “oh llegó a Australia”. Al principio había como un caso y después empezaron a subir y a subir los contagios y de una semana para otra ya no podíamos ir a la Universidad.

Eso fue súper desafiante porque apenas estaba conociendo gente y ya no los podía ver. Tuve que empezar a hacerme una rutina porque la situación era súper fome y allá mi familia se tomó muy en serio el tema de las cuarentenas y lo que decía el Gobierno, entonces no quería faltarles el respeto y salir nomás. Estaba como media sola, no sabía mucho qué hacer, entonces me iba a caminar, me iba a comprar cosas y estaba muy aburrida.

Sumado al tema de los horarios en Australia porque, mientras que yo estaba de día, todos en Chile estaban durmiendo, entonces no podía hablar con mi familia, ni con mis amigas, ni con nadie, y eso fue lo más duro, pensar como “ya, tengo que estar todo el día sola, no puedo ver a nadie y estoy en un país que no conozco”.

¿De qué manera el intercambio aportó en tu mirada sobre el trabajo periodístico?

Fue súper entretenido para mí ya que, por ejemplo, yo tuve que hacer tres ramos y uno de esos era como full periodístico, que era este de televisión y radio. En la Universidad eran bacanes los ramos porque daban mucho espacio a la práctica de los alumnos, entonces nos tiraban a la calle para ir a grabar cosas y entrevistar personas.

Cuando fue la cuarentena cambiamos todo el estilo de cosas que estábamos haciendo porque ya no podíamos salir a reportar y los profes eran super movidos y entretenidos. Tuvimos que hacer videos en relación con la cuarentena, pero desde la casa y ocupando las cosas que teníamos ahí, sacándole el máximo provecho a la situación. Aprendimos a cómo contar historias estando encerrados con los pocos recursos que teníamos, entonces nos decían pesquen una pala o una escoba y pónganle scotch a la cámara y ahí pueden tener su trípode.

¿Qué consejos le darías a alguien que esté pensando en hacer un intercambio?

Les diría que lo hagan, que es una experiencia súper buena. Yo creo que uno aprende harto y como que tu cerebro se expande al recibir tantos nuevos estímulos, información y experiencia. También es importante el tema de postular, que yo sé que es un proceso súper fome, pero, obviamente, uno puede pensar “que lata hacer todo esto” pero si nunca lo empiezas, nunca vas a estar en el ritmo y cuando te vayan pidiendo cosas piensa que, si lo haces, te vas a poder ir. Es fome el tema del proceso, pero siento que vale mucho la experiencia final.

Por Josefa Mena
Vinculación con el Medio

9 agosto, 2021

Comentarios

comments powered by Disqus